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30 ABRIL 2012 – 19 AÑOS

abril 30, 2012

 

62 comentarios
  1. claudia permalink
    abril 30, 2012 05:56

    Hoy hubieras cumplido 19 años!
    Hoy esa bandera pirata que ondea ahí arriba, ondea con más fuerza, con más furia, con más rabia todavía.

    Siempre donde miro, no te quepa ninguna duda, estás tú. En esta casa para los tres estás muy presente, a diario, unos lo decimos en público y otros sólo lo dicen en casa.
    En casa hablamos mucho de tí, y eso Alejandro, no es por nada, es porque has dejado una estela, una huella imborrable. Has echado raices muy sólidas en nosotros; te queremos, y no te quepa duda de que siempre estás en nuestros corazones y en nuestras vidas.

    Un abrazo muy fuerte cariño; hoy el beso te lo doy de puntillas.

    Muuuuua Alejandro!

  2. claudia permalink
    abril 30, 2012 06:37

    Con todo mi cariño, te dedico esto en el día de tu cumpleaños.

  3. claudia permalink
    abril 30, 2012 06:38

  4. abril 30, 2012 09:53

    El calendario es una trampa…

    ( Hay que dar de comer a las tortugas,
    mañana hay también clase de solfeo,
    Mortadelo ha sido llamado por la TÍA,
    cuidadín con las macocas del abuelo).

    …que cuelga de sus días…

    ( Los seres del submundo están en guerra
     y a Rey Gudú le han hecho un sortilegio,
    hay quedada de amigos en el parque,
    Valdelacasa  y Villanueva están muy lejos).

    …afectos y recuerdos.

    (El abuelo Benito llama cada noche,
    que no falten las apetinas ni los chetos,
    una vez más “Canción para Eloisa”,
    hay nubes de colores en el cielo).

    …30 de abril de cualquier año.

  5. Cecy permalink
    abril 30, 2012 13:43

    ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡19 AÑOS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

    ……..Allí donde estás………..continúa reparando nuestros sueños……

    ¡¡¡¡¡¡¡¡SIEMPRE CONTIGO!!!!!!!!!!

    TE QUIEROOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

  6. ladamadelmalecon permalink
    abril 30, 2012 14:10

    Oh Capitano! Mío Capitano!

  7. Negro Malumba permalink
    abril 30, 2012 14:16

    • Ozú permalink
      abril 30, 2012 14:19

      Ojos tristes, por la banda…

      Ojos tristes, por la banda
      de babor… ¿Adónde irán?

      —¿Adónde van,
      capitán?

      Ojos tristes, que verán
      las costas que otros no vean…

      —Sin rumbo van.
      …Mis ojos tristes, sin rumbo.

      RAFAEL ALBERTI

  8. Juana Mari permalink
    abril 30, 2012 15:11

    Tu socarronería, Alejandro, nos ha dejado equipados con un recuerdo hermoso para cada situación dolorosa, pero sobre todo por las lecciones  de amor,  paciencia y coraje que de ti recibimos pese a tu corta edad. Por eso fuiste para muchos un ser tan especial. Por eso te quisimos y te queremos tanto, mi niño grandullón

  9. Manu permalink
    abril 30, 2012 19:58

    Hoy, MI CHICO, harías 19 años, y aun me parece que así debiera de ser.
    Quiero felicitarte y darte mi cariño no como si estuvieras…, sino porque estás. Estas en cada gesto, en cada mueca…, estas como estás desde que te fuiste, a nuestro lado, siempre.
    Un beso mi amor y gracias por todo lo que nos dejaste.

  10. Abril permalink
    abril 30, 2012 20:53

    Este 30 de Abril hubiera sido de nuevo tu cumpleaños CAPITAN, este 30 de Abril habrías cumplido 19 años CAPITAN y este 30 de Abril yo quiero felicitarte porque se que desde el lugar que ahora ocupas en el firmamento recibirás esta felicitación y sonreirás del mismo modo que siempre lo hiciste. Y, harás uso de esa socarronería que te caracterizaba para reírte de estos piratas que aquí dejaste y que hay días que parece que han perdido el norte. ¡¡ Unos cuantos zumbados ya estamos por estos lares!!
    Pero…, después de todo, aquí seguimos, fieles a tus ordenanzas y consignas y con el único motivo de ayudar a quien lo requiere en cada momento. Seguiremos navegando a pesar de las tempestades y siempre te llevaremos en el corazón porque es ahí, donde TU AMADO CAPITAN, nos dejaste los mejores sentimientos.
    ¡¡¡ ZORIONAK CAPITAN!!! De esta pirata que tanto te admiró y quien sigue teniendo de TI los mejores recuerdos. Un gran beso a través de los cielos siderales para TI, MI QUERIDO CAPITAN.

    Hermoso video Tomás, cuantos hermosos recuerdos os han tenido que quedar y cuantos recuerdos nos dejáis compartir. Seguiremos a vuestro lado.
    Un beso y un fuerte abrazo para los padres de este maravilloso ser que por avatares del destino se convirtió un día en ¡¡¡NUESTRO AMADO CAPITAN!!!

  11. Enry permalink
    abril 30, 2012 21:28

    Mi querido Alejandro, hoy hace 19 años que como tú bien explicabas iniciaste a tu madre y a tu padre en una nueva profesión.Sin tí ellos nunca hubieran experimentado esa nueva tarea.
    Muchos son los recuerdos que has dejado entre nosotros. Todos los días te dedico, nos dedicamos tu y yo una mirada, profunda, amarga,que no dice nada, pero lo dice todo.
    estás muy presente en mi corazón.
    Sigue cuidandonos desde ahí, con el abuelo de la mano, seguro…
    un abrazo, grandullón .
    “ZORIONAK”

  12. Enry permalink
    abril 30, 2012 21:51

    Esos ojos tan bellos, tan llenos de vida, hacen que …….
    PEDRO, preciosoooo, un abrazo muy fuerte para tí y para PILAR.

  13. Mary permalink
    abril 30, 2012 23:04

    Hoy estas cumpliendo 19 años, lo digo en presente porque estas vivo en nuestros corazones.
    Eres muy especial, cuantas lecciones nos das, me llena el alma leer y escuchar hablar de ti.
    En este día quiero darte un gran abrazo y decirte que siempre estas en mi corazón, en mis pensamientos, ZORIANAK CAPI !!!!!.
    Un beso grande a ti Pedro y Pilar.

  14. tiojose permalink
    abril 30, 2012 23:50

    Hola mi pequeño grandullon zorionak en tu 19 cumpleaños. Que sepas que aun que no te vemos sabemos que andas por aqui jugando con el abuelo.
    Como nos ha gustado verte en el video. esta muy txulo. Cuantos recuerdos.te queremos bueno. Bueno tu ya lo sabes perillan.. pues te lo digo todos los dias.
    Me da la risa cuando te veo en la escena esa en calzonzillos, me recuerdas a mi. Por un momento pense que eras yo. pero luego me dicuenta enseguida que tu eres mucho mas guapo. je je je….Bueno cariño hasta mañana que boy a soñar con tigo.
    Pedro Pilar os queremos.Un besazo.

  15. mayo 1, 2012 00:50

    Un beso Pilar, un beso Pedro, hoy en muchos momentos del día os he tenido presentes. Un vídeo hermoso, tierno que imagino elaborado con muchas lagrimas. Sigue en el corazón cumpliendo años, presente y os aseguro que emocionando.
    Hoy le hablado del capi a María, la hija de un buena amiga sevillana que está pasando unos días con nosotros en Bilbao y que tiene 14 años. El nivel de Alejandro es tan alto, se pueden contar tantas cosas……

    Un abrazo para los tres.

  16. mayo 1, 2012 09:43

    Aportando un poco de luz y colorido:

    1 de Mayo FELICIDADES CECY

    • mayo 1, 2012 09:47

      ¡¡¡¡Madre mia…. que grande eres Cecy!!!!

      … y cuanto lugar ocupas en este blog.

      A la vuelta lo soluciono…. te voy a poner en tu sitio.

    • mayo 1, 2012 09:59

      Explicación necesaria para una que yo me se:

      Para ver a la protagonista hay que pinchar en la barra de desplazamiento de abajo y arrastrar hacia la derecha. A medida que esto se hace, por el lateral derecho de la pantalla y con dirección hacia la izquierda aparece la cumpleañera.

      Te lo he puesto fácil ¿eh?

  17. la que tú te sabes permalink
    mayo 1, 2012 11:01

    gracias por la explicación, jefe….je,je…me parto….eres genial, jefe…je,je

  18. claudia permalink
    mayo 1, 2012 13:41

    Hoy es día 1 de Mayo, y no siento nada especial; bueno sí, siento que hace un primero de Mayo muy bonito. Siento que es el día que sigue al 30 de Abril, así que siento un vacío muy grande, siento rabia, siento nervios en el estómago; no sé ni lo que siento…. Siento que hace mucho que no entro en el blog de Axel, y aunque sé de vosotros por Pilar y Pedro, siento que no he felicitado personalmente al Puma de Zabala y a Abril por su nuevo nieto, ni que he manifestado personalmente mi preocupación por la operación del Puma, sé que está bien, pero siento haberme dejado ¡lo siento! También sé de Lola, pero siento no habertelo dicho. ¡Lo siento Lola!. Siento que últimamente voy como un barco a la deriba, siento todo las cosas malas que han pasado, es más, siento las que están por pasar, por ello siento que no estoy pasando un buen momento y lo siento, lo siento tan profundamente que a veces siento no poder ser invisible, y otras sin embargo siento que lo soy y entonces lo siento.
    Hace unas cuantas noches soñé que Contxi me pedía un abrazo desesperado, y se lo dí, se lo dí con tantas fuerzas que creí que era cierto, sentí que era cierto pero no lo era, y sentí no poder darle ese abrazo que me reclamaba. ¡Lo siento!

    Siento cada vez más cerca a los que nos han dejado, pero cada vez siento más que lo hayan hecho.
    Siento que podría estar todo el día sintiendo y dejando de sentir lo que siento, por eso lo dejo aquí. ¡Lo siento!

    Un besazo Piratas…bueno, una última cosa, deciros que os siento 🙂
    Bsts!

    • pirata Lulu permalink
      mayo 1, 2012 14:22

      ¡¡¡¡smuakkkkk!!!!…..¡¡¡guapa más que guapa!!!!

  19. claudia permalink
    mayo 1, 2012 13:48

    Felicidades Cecy! Por supuesto, también siento no poder estar ahí contigo en esa foto tan colorista y apetecible.

  20. pirata Lulu permalink
    mayo 1, 2012 14:29

    Pedazo foto, Cecy, ¡¡¡guapa más que guapa!!…y vaya suerte la tuya, porque a mí me ponen una foto de ese tamaño y justo me entran el culo y las tetas…(je,je)…así que pedazo foto y pedazo cuerpazo…Un millón de besos, guapetona, y que disfrutes de tu día..¡¡cuerpazo!!

  21. mayo 1, 2012 16:36

    CARTA PARA CECY Y, DE ALGUNA MANERA, TAMBIÉN PARA CLAUDIA.

    Querida CECY:

    Placer inmenso de compartir contigo, desde este lado del charco, la alegría infinita de tu cumpleaños, al que deseo de corazón que sumes tantos como anheles. Podría dejarlo ahí, y ya está, pero no quiero.

    Me empuja a ello la resaca del cumpleaños de ayer de Alejandro, tu propio cumpleaños de hoy y la desazonada confesión de Claudia.

    En los sencillos versos, escritos a la memoria de Alejandro, con los que quise conjurar mis propias emociones, había tres que se colaron, a modo oasis y casi ajenos, entre aquel puñado desordenado de emociones:

    El calendario es una trampa…
    …que cuelga de sus días…
    …afectos y recuerdos…

    Y así me lo parece. Los tres sabemos, Claudia, tú y yo que la rueda de la vida no se detiene ni ante nuestras tragedias y desgracias ni ante nuestras alegrías o dichas. Y esa rueda dentada de los días sigue impertérrita y ajena a nuestros pesares o deseos. Entonces, ¿qué nos queda? Sólo la solidaridad, la amistad, los abrazos, el consuelo. ¿Sólo?

    Como diría El Mirandés “es lo más de lo más”. Lo es, y así me lo parece.

    Nunca se me olvidará el día que El Moncayo se presentó por primera vez a ver a Alejandro a la planta de oncología infantil del Hospital de Cruces. Alejandro estaba en la cama con sus venas ofrecidas a la quimio. El Moncayo, que es otro niño grande, le dijo desde el quicio de la puerta:

    -Me alegro de conocerte, Capitán ¿Puedo llamarte así?- y Alejandro, que solía esconder su timidez detrás de su socarronería, le dijo:

    -No, no puedes-le contestó con aparente laconismo y guardando el silencio justo para que en todos cuantos presenciábamos la escena cundiera el desconcierto- prefiero, añadió, que me llames amado Capitán.

    Nunca volví a escucharle a El Moncayo dirigirse a Alejandro de otra manera, por más que a quien le oyera resultara chocante tal trato de una persona mayor a casi un niño. Entre ellos se había establecido un código que iba más allá de la edad o de las normas de urbanidad y conveniencia, que no dejó de funcionar hasta que Alejandro partió a cubrir la vacante de reparador de sueños que un día le ofreciera Juan el Nigromante.

    Cometería una estupidez si me pusiera a explicar el significado de la anécdota más allá de lo aparente porque los tres, Cecy, sabemos lo que Alejandro quiso decir. Y eso vale para los cinco mil kilómetros que me separan de Perú o los cinco que lo hacen de Algorta.

    Un abrazo, Cecy.
    Un abrazo, Claudia.

    • claudia permalink
      mayo 1, 2012 18:30

      Un abrazo Paco!

  22. Abril permalink
    mayo 1, 2012 20:31

    Cecy acaban de decir por aquí: ¡¡que grande eres!! y yo…, lo ratifico. Y no solamente porque el jefe haya sacado esa enorme foto en la que para verte hay que seguir instrucciones, que va, más bien porque eres una pedazo de tía que a pesar de la distancia sigues todos los avatares de este galeón posicionándote al lado de cada uno de sus tripulantes para apoyarnos tanto en los buenos momentos como en los más “chungos” que también los hay y, siempre enviando cantidad de cariño y ternura.
    ¡¡Pedazo de mujer!! ¡¡Que guapísima estás!! Deseo que pases un hermoso día y que cuantos más años cumplas, más hermosa te encuentres.

    ¡¡¡MUCHAS FELICIDADES DESDE ESTE LADO DEL CHARCO!!! Y…. un abrazo tan grande como este “charco que nos separa”.

  23. Abril permalink
    mayo 1, 2012 20:45

    Claudia, como siento lo que sientes y cuanto siento no tener el brebaje adecuado que alejara de ti esos malos sentimientos.
    Siento de verdad no poder hacer nada rápido que mitigue ese malestar que sientes, por tanto sólo puedo enviarte un apretujado abrazo con mi gratitud y cariño por todo lo que me has aportado a lo largo de esta travesía. Por supuesto que ha habido grandes temporales y galernas y que tu, seguramente estés atravesando una peliaguda.
    Mi apoyo, mi cariño y decirte de que detrás de todo gran nubarrón suele haber un sol maravilloso.
    Encuéntralo rápido querida Claudia para que cambies de sentimientos.

    Un fuerte beso pirata.

  24. Juana Mari permalink
    mayo 1, 2012 21:42

    FELIZ CUMPLEAÑOS, CECY.

    Se nota, por el pedazo de foto que te ha colocado el jefe por donde andan sus preferencias entre la piratería, y por más que intente explicarlo como que no cuela. Pero es verdad que, en este caso, con justo merecimiento, por tu solidaridad, tu continuidad y tu amistad para con las gentes de este navío transoceánico. Un fuerte beso desde esta otra orilla del charco.

    • mayo 1, 2012 22:30

      Mi querida Juana, en lo que a las preferencias se refiere, como tu dices, no voy ni a intentar explicarlo. Si acaso fuese cierto, que yo creo que no, en el próximo aniversario que te caiga colgaré tu foto en una pantalla de cine.

      Acuérdate de lo que te digo.

  25. mayo 1, 2012 23:24

    Pues si que ha quedado grande la foto, si. Pero ya le he pedido al jefe que mejor la deje así porque se rompería el encanto de los comentarios. Además a mi también me gusta así.

    Como decirte lo que siento por ti… tu tienes un mérito especial. No conociste a Alejandro físicamente, sin embargo creo que fuiste capaz de entenderle en la distancia, de conocerle de una forma imaginaria, en la que él te daba y tu interpretabas. Y alguna química hubo entre los dos para que pasado este tiempo tu sigas ahí, o mejor dicho aquí. Creo que le llegaste a querer y creo que llegaste a querernos a todos, y ahora ese cariño va y viene de continente a continente sin demoras, real y sincero.

    Mérito también por dejarnos de vez en cuando tu reseña de que sigues ahí cuando la espesa lectura a veces de este blog solo cuenta lo que los de este lado del charco vivimos aquí. Nuestra crisis, nuestros gobernantes, nuestras denuncias…. tanto y tanto “rollo” que a ti, seguramente, ni te va ni te viene. Muchas veces me he puesto en tu lugar y he pensado si yo hubiese aguantado en un blog donde todos los días se hablase de lo que pasa…por ejemplo…. en Laponia. Sin saber si quiera si estás de acuerdo con muchos de los comentarios, de lo que piensa uno, de lo que piensa el otro… no sé…

    Si Cecy, te siento como un regalo de mi hijo (igual que otros piratas) pero especial, porque él supo inconscientemente amarrarte a mi cariño.

    FELICIDADES CECY.
    FELICIDADES CECY.
    FELICIDADES CECY.
    FELICIDADES CECY.

    Gracias por asomarte.

  26. Tomás para Claudia permalink
    mayo 1, 2012 23:56

    CORAZONES PARA TI

    “No basta saber, se debe también aplicar. No es suficiente querer, se debe también hacer”
    Johann Wolfgang Goethe.

  27. mayo 2, 2012 01:10

    De su blog, en los comentarios.

    “SOIS COJONUDOS. (Si esta palabra es sustituida por maravillosos, excelentes, fantásticos, portentosos, prodigiosos, estupendos, extraordinarios, magníficos, admirables, fascinantes…etc… es que mi padre ha metido la zarpa).

    Por si acaso.

    Me voy a la cama con vuestras palabras, vuestros regalos y sobre todo con las cajitas de Alkimista. Voy a jugar un rato con ellas.”

    http://axelasb.blogspot.com.es/2009/04/hola-todos-y-hola-todas.html

  28. El Moncayo permalink
    mayo 2, 2012 12:49

    La luna se ha asomado, entre las nubes, y su lejano resplandor apenas puede iluminar las ramas del roble. Un espeso silencio sostiene hoy la bóveda del cielo.
    Estas abrazada a él, tu árbol.
    Tus pies desnudos sienten el palpitar de la hierba alta, hielo y escarcha en tu alma dolorida.

    CLAUDIA, UN BESO

  29. Cecy permalink
    mayo 2, 2012 15:06

    Desde el otro lado del charco…..me siento muy pero muy emocionada por vuestros comentarios…..
    Solo me queda decirles, gracias por permitirme y hacerme sentir parte de ustedes….Los quiero mucho y siempre estan en mi corazón….

    Besitos Piratas

    • Enry permalink
      mayo 2, 2012 21:08

      FELIZ DIA DE CUMPLEAÑOS CECY
      UN ABRAZO MUUUY FUERTE.ESTÁS REGUAPA EN EL FOTITO.

  30. onaidirem permalink
    mayo 2, 2012 16:43

    Ese video me ha dejado petrificado. Zorionak Alejandro; aunque yo creo que donde tú estás el tiempo ya carece de importancia. Tú cara de angel debió ser perfecta para tu llegada. Te quiero (desde un punto de vista platonico, aunque no se que tiene que ver Platón en todo esto que yo siento por ti). Tengo muchas ganas de conocerte en persona. Preparame una buena fiesta allá arriba…

    • mayo 2, 2012 23:52

      Mientras esperas, que espero sea bastante, mejor vete preparando una fiesta acá abajo porque cualquier día arribamos en tu isla… y volverá a “temblar”. Llenaremos la bodega de todo lo necesario y te llevaremos algo de lectura pecaminosa, que creo que te hace falta para “meridianear” la (tu) balanza.

  31. onaidirem permalink
    mayo 2, 2012 17:00

    Job 1
    1 Había una vez en el país de Us un hombre llamado Job: hombre
    cabal, recto, que temía a Dios y se apartaba del mal.
    2 Le habían nacido siete hijos y tres hijas.
    3 Tenía también 7.000 ovejas, 3.000 camellos, quinientas yuntas de
    bueyes, quinientas asnas y una servidumbre muy numerosa. Este hombre
    era, pues, el más grande de todos los hijos de Oriente.
    4 Solían sus hijos celebrar banquetes en casa de cada uno de ellos, por
    turno, e invitaban también a sus tres hermanas a comer y beber con ellos.
    5 Al terminar los días de estos convites, Job les mandaba a llamar para
    purificarlos; luego se levantaba de madrugada y ofrecía holocaustos por
    cada uno de ellos. Porque se decía: «Acaso mis hijos hayan pecado y
    maldecido a Dios en su corazón.» Así hacía Job siempre.
    6 El día que los Hijos de Dios venían a presentarse ante Yahveh, vino
    también entre ellos el Satán.
    7 Yahveh dijo al Satán: «¿De dónde vienes?» El Satán respondió a
    Yahveh: «De recorrer la tierra y pasearme por ella.»
    8 Y Yahveh dijo al Satán: «¿No te has fijado en mi siervo Job? ¡No
    hay nadie como él en la tierra; es un hombre cabal, recto, que teme a Dios y
    se aparta del mal!»
    9 Respondió el Satán a Yahveh: «Es que Job teme a Dios de balde?
    10 ¿No has levantado tú una valla en torno a él, a su casa y a todas sus
    posesiones? Has bendecido la obra de sus manos y sus rebaños hormiguean
    por el país.
    11 Pero extiende tu mano y toca todos sus bienes; ¡verás si no te
    maldice a la cara!»
    12 Dijo Yahveh al Satán: «Ahí tienes todos sus bienes en tus manos.
    Cuida sólo de no poner tu mano en él.» Y el Satán salió de la presencia de
    Yahveh.
    13 El día en que sus hijos y sus hijas estaban comiendo y bebiendo
    vino en casa del hermano mayor,
    14 vino un mensajero donde Job y le dijo: «Tus bueyes estaban arando
    y las asnas pastando cerca de ellos;
    15 de pronto irrumpieron los sabeos y se los llevaron, y a los criados
    los pasaron a cuchillo. Sólo yo pude escapar para traerte la noticia.»
    16 Todavía estaba éste hablando, cuando llegó otro que dijo: «Cayó
    del cielo el fuego de Dios, que quemó las ovejas y pastores hasta
    consumirlos. Sólo yo pude escapar para traerte la noticia.»
    17 Aún estaba hablando éste, cuando llegó otro que dijo: «Los
    caldeos, divididos en tres cuadrillas, se lanzaron sobre los camellos, se los
    llevaron, y a los criados los pasaron a cuchillo. Sólo yo pude escapar para
    traerte la noticia.»
    18 Todavía estaba éste hablando, cuando llegó otro que dijo: «Tus
    hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo en casa del hermano mayor.
    19 De pronto sopló un fuerte viento del lado del desierto y sacudió las
    cuatro esquinas de la casa; y ésta se desplomó sobre los jóvenes, que
    perecieron. Sólo yo pude escapar para traerte la noticia.»
    20 Entonces Job se levantó, rasgó su manto, se rapó la cabeza, y
    postrado en tierra,
    21 dijo: «Desnudo salí del seno de mi madre, desnudo allá retornaré.
    Yahveh dio, Yahveh quitó: ¡Sea bendito el nombre de Yahveh!»
    22 En todo esto no pecó Job, ni profirió la menor insensatez contra
    Dios.

  32. onaidirem permalink
    mayo 2, 2012 17:01

    Job 2
    1 El día en que los Hijos de Dios venían a presentarse ante Yahveh,
    vino también entre ellos el Satán.
    2 Yahveh dijo al Satán: «¿De dónde vienes?» El Satán respondió a
    Yahveh: «De recorrer la tierra y pasearme por ella.»
    3 Y Yahveh dijo al Satán: «¿Te has fijado en mi siervo Job? ¡No hay
    nadie como él en la tierra: es un hombre cabal, recto, que teme a Dios y se
    aparta del mal! Aún persevera en su entereza, y bien sin razón me has
    incitado contra él para perderle.»
    4 Respondió el Satán a Yahveh: «¡Piel por piel! ¡Todo lo que el
    hombre posee lo da por su vida!
    5 Pero extiende tu mano y toca sus huesos y su carne; ¡verás si no te
    maldice a la cara!»
    6 Y Yahveh dijo al Satán: «Ahí le tienes en tus manos; pero respeta su
    vida.»
    7 El Satán salió de la presencia de Yahveh, e hirió a Job con una llaga
    maligna desde la planta de los pies hasta la coronilla de la cabeza.
    8 Job tomó una tejoleta para rascarse, y fue a sentarse entre la basura.
    9 Entonces su mujer le dijo: «¿Todavía perseveras en tu entereza?
    ¡Maldice a Dios y muérete!»
    10 Pero él le dijo: «Hablas como una estúpida cualquiera. Si
    aceptamos de Dios el bien, ¿no aceptaremos el mal?» En todo esto no pecó
    Job con sus labios.
    11 Tres amigos de Job se enteraron de todos estos males que le habían
    sobrevenido, y vinieron cada uno de su país: Elifaz de Temán, Bildad de
    Súaj y Sofar de Naamat. Y juntos decidieron ir a condolerse y consolarle.
    12 Desde lejos alzaron sus ojos y no le reconocieron. Entonces
    rompieron a llorar a gritos. Rasgaron sus mantos y se echaron polvo sobre
    su cabeza.
    13 Luego se sentaron en el suelo junto a él, durante siete días y siete
    noches. Y ninguno le dijo una palabra, porque veían que el dolor era muy
    grande.

  33. onaidirem permalink
    mayo 2, 2012 17:02

    Job 3
    1 Después de esto, abrió Job la boca y maldijo su día.
    2 Tomó Job la palabra y dijo:
    3 ¡Perezca el día en que nací, y la noche que dijo: «Un varón ha sido
    concebido!»
    4 El día aquel hágase tinieblas, no lo requiera Dios desde lo alto, ni
    brille sobre él la luz.
    5 Lo reclamen tinieblas y sombras, un nublado se cierna sobre él, lo
    estremezca un eclipse.
    6 Sí, la oscuridad de él se apodere, no se añada a los días del año, ni
    entre en la cuenta de los meses.
    7 Y aquella noche hágase inerte, impenetrable a los clamores de
    alegría.
    8 Maldíganla los que maldicen el día, los dispuestos a despertar a
    Leviatán.
    9 Sean tinieblas las estrellas de su aurora, la luz espere en vano, y no
    vea los párpados del alba.
    10 Porque no me cerró las puertas del vientre donde estaba, ni ocultó a
    mis ojos el dolor.
    11 ¿Por qué no morí cuando salí del seno, o no expiré al salir del
    vientre?
    12 ¿Por qué me acogieron dos rodillas? ¿por qué hubo dos pechos
    para que mamara?
    13 Pues ahora descansaría tranquilo, dormiría ya en paz,
    14 con los reyes y los notables de la tierra, que se construyen
    soledades;
    15 o con los príncipes que poseen oro y llenan de plata sus moradas.
    16 O ni habría existido, como aborto ocultado, como los fetos que no
    vieron la luz.
    17 Allí acaba la agitación de los malvados, allí descansan los
    exhaustos.
    18 También están tranquilos los cautivos, sin oír más la voz del
    capataz.
    19 Chicos y grandes son allí lo mismo, y el esclavo se ve libre de su
    dueño.
    20 ¿Para qué dar la luz a un desdichado, la vida a los que tienen
    amargada el alma,
    21 a los que ansían la muerte que no llega y excavan en su búsqueda
    más que por un tesoro,
    22 a los que se alegran ante el túmulo y exultan cuando alcanzan la
    tumba,
    23 a un hombre que ve cerrado su camino, y a quien Dios tiene
    cercado?
    24 Como alimento viene mi suspiro, como el agua se derraman mis
    lamentos.
    25 Porque si de algo tengo miedo, me acaece, y me sucede lo que
    temo.
    26 No hay para mí tranquilidad ni calma, no hay reposo: turbación es
    lo que llega.

  34. onaidirem permalink
    mayo 2, 2012 17:04

    Job 4
    1 Elifaz de Temán tomó la palabra y dijo:
    2 Si se intentara hablarte, ¿lo soportarías? Pero ¿quién puede contener
    sus palabras?
    3 Mira, tú dabas lección a mucha gente, infundías vigor a las manos
    caídas;
    4 tus razones sostenían al que vacilaba, robustecías las rodillas
    endebles.
    5 Y ahora que otro tanto te toca, te deprimes, te alcanza el golpe a ti, y
    todo te turbas.
    6 ¿No es tu confianza la piedad, y tu esperanza tu conducta
    intachable?
    7 ¡Recuerda! ¿Qué inocente jamás ha perecido? ¿dónde han sido los
    justos extirpados?
    8 Así lo he visto: los que labran maldad y siembran vejación, eso
    cosechan.
    9 Bajo el aliento de Dios perecen éstos, desaparecen al soplo de su ira.
    10 Ruge el león, brama la leona, mas los dientes de los leoncillos
    quedan rotos.
    11 Perece el león falto de presa, y los cachorros de la leona se
    dispersan.
    12 A mí se me ha dicho furtivamente una palabra, mi oído ha
    percibido su susurro.
    13 En las pesadillas por las visiones de la noche, cuando a los
    hombres el letargo invade,
    14 un temblor me entró, un escalofrío, que estremeció todos mis
    huesos…
    15 Se escurre un soplo por mi rostro, eriza los pelos de mi carne.
    16 Alguien surge… no puedo reconocer su cara; una imagen delante de
    mis ojos. Silencio…, después oigo una voz:
    17 «¿Es justo ante Dios algún mortal? ¿ante su Hacedor es puro un
    hombre?
    18 Si no se fía de sus mismos servidores, y aun a sus ángeles achaca
    desvarío,
    19 ¡cuánto más a los que habitan estas casas de arcilla, ellas mismas
    hincadas en el polvo! Se les aplasta como a una polilla;
    20 de la noche a la mañana quedan pulverizados. Para siempre
    perecen sin advertirlo nadie;
    21 se les arranca la cuerda de su tienda, y mueren privados de
    sabiduría.»

  35. onaidirem permalink
    mayo 2, 2012 17:04

    Job 5
    1 ¡Llama, pues! ¿Habrá quien te responda? ¿a cuál de los santos vas a
    dirigirte?
    2 En verdad el enojo mata al insensato, la pasión hace morir al necio.
    3 Yo mismo he visto al insensato echar raíces, y sin tardar he
    maldecido su morada:
    4 ¡Estén sus hijos lejos de toda salvación, sin defensor hollados en la
    Puerta!
    5 Su cosecha la devora un hambriento, pues Dios se la quita de los
    dientes, y los sedientos absorben su fortuna.
    6 No, no brota la iniquidad el polvo, ni germina del suelo la aflicción.
    7 Es el hombre quien la aflicción engendra, como levantan el vuelo
    los hijos del relámpago.
    8 Yo por mí a Dios recurriría, expondría a Dios mi causa.
    9 El es autor de obras grandiosas e insondables, de maravillas sin
    número.
    10 El derrama la lluvia sobre la haz de la tierra, y envía las aguas a los
    campos.
    11 Para poner en alto a los postrados, y que los míseros a la salud se
    eleven,
    12 las tramas de los astutos desbarata, y sus manos no logran sus
    intrigas.
    13 Prende a los sabios en su astucia, el consejo de los sagaces se hace
    ciego.
    14 En pleno día tropiezan con tinieblas, a mediodía van a tientas cual
    si fuese de noche.
    15 El salva al arruinado de sus fauces y al indigente de las manos del
    violento.
    16 Así el débil renace a la esperanza, y cierra su boca la injusticia.
    17 ¡Oh sí, feliz el hombre a quien corrige Dios! ¡No desprecies, pues,
    la lección de Sadday!
    18 Pues él es el que hiere y el que venda la herida, el que llaga y luego
    cura con su mano;
    19 seis veces ha de librarte de la angustia, y a la séptima el mal no te
    alcanzará.
    20 Durante el hambre te salvará de la muerte, y en la guerra, del
    alcance de la espada.
    21 Estarás a cubierto del punzón de la lengua, sin miedo a la
    devastación, cuando se acerque.
    22 Te reirás de la sequía y de la helada, y no temerás a las bestias de la
    tierra.
    23 Pues con las piedras del campo harás alianza, la bestia salvaje
    vivirá en paz contigo.
    24 Sabrás que tu tienda está a cubierto, nada echarás en falta cuando
    revises tu morada.
    25 Sabrás que tu descendencia es numerosa, tus vástagos, como la
    hierba de la tierra.
    26 Llegarás a la tumba vigoroso, como se hacinan las gavillas a su
    tiempo.
    27 Todo esto es lo que hemos observado: y así es. A ti te toca
    escuchar y aprovecharte.

  36. onaidirem permalink
    mayo 2, 2012 17:05

    Job 6
    1 Job tomó la palabra y dijo:
    2 ¡Ah, si pudiera pesarse mi aflicción, si mis males se pusieran en la
    balanza juntos!
    3 Pesarían más que la arena de los mares: por eso mis razones se
    desmandan.
    4 Pues las flechas de Sadday están en mí, mi espíritu bebe su veneno,
    y contra mí se alinean los terrores de Dios.
    5 ¿Rozna el onagro junto a la hierba verde? ¿muge el buey junto al
    forraje?
    6 ¿Se come acaso lo insípido sin sal? en la clara del huevo ¿hay algún
    gusto?
    7 Lo que aun tocar me repugnaba eso es ahora mi comida de enfermo.
    8 ¡Ojalá se realizara lo que pido, que Dios cumpliera mi esperanza,
    9 que él consintiera en aplastarme, que soltara su mano y me segara!
    10 Tendría siquiera este consuelo, exultaría de gozo en mis tormentos
    crueles, por no haber eludido los decretos del Santo.
    11 ¿Cuál es mi fuerza para que aún espere, qué fin me espera para que
    aguante mi alma?
    12 ¿Es mi fuerza la fuerza de la roca? ¿es mi carne de bronce?
    13 ¿No está mi apoyo en una nada? ¿no se me ha ido lejos toda
    ayuda?
    14 El que retira la compasión al prójimo abandona el temor de
    Sadday.
    15 Me han defraudado mis hermanos lo mismo que un torrente, igual
    que el lecho de torrentes que pasan:
    16 turbios van de aguas de hielo, sobre ellos se disuelve la nieve;
    17 pero en tiempo de estiaje se evaporan, en cuanto hace calor se
    extinguen en su lecho.
    18 Por ellos las caravanas se apartan de su ruta, en el desierto se
    adentran y se pierden.
    19 Las caravanas de Temá los otean, en ellos esperan los convoyes de
    Sabá.
    20 Pero se ve corrida su confianza; al llegar junto a ellos se quedan
    confundidos.
    21 Así sois ahora vosotros para mí: veis algo horrible y os
    amedrentáis.
    22 ¿He dicho acaso: «Dadme algo, haced regalos por mí de vuestros
    bienes;
    23 arrancadme de la mano de un rival, de la mano de tiranos
    rescatadme?»
    24 Instruidme, que yo me callaré; hacedme ver en qué me he
    equivocado.
    25 ¡Qué dulces son las razones ecuánimes!, pero, ¿qué es lo que
    critican vuestras críticas?
    26 ¿Intentáis criticar sólo palabras, dichos desesperados que se lleva el
    viento?
    27 ¡Vosotros echáis a suerte al mismo huérfano, especuláis con
    vuestro propio amigo!
    28 Y ahora, por favor, volveos a mí, que no he de mentiros a la cara.
    29 ¡Tornad, pues, que no haya entuerto! ¡Tornad, que está en juego mi
    justicia!
    30 ¿Hay entuerto en mis labios? ¿no distingue mi paladar las cosas
    malas?

  37. onaidirem permalink
    mayo 2, 2012 17:13

    Job 7
    1 ¿No es una milicia lo que hace el hombre en la tierra? ¿no son
    jornadas de mercenario sus jornadas?
    2 Como esclavo que suspira por la sombra, o como jornalero que
    espera su salario,
    3 así meses de desencanto son mi herencia, y mi suerte noches de
    dolor.
    4 Al acostarme, digo: «¿Cuándo llegará el día?» Al levantarme:
    «¿Cuándo será de noche?», y hasta el crepúsculo ahíto estoy de sobresaltos.
    5 Mi carne está cubierta de gusanos y de costras terrosas, mi piel se
    agrieta y supura.
    6 Mis días han sido más raudos que la lanzadera, han desaparecido al
    acabarse el hilo.
    7 Recuerda que mi vida es un soplo, que mis ojos no volverán a ver la
    dicha.
    8 El ojo que me miraba ya no me verá, pondrás en mí tus ojos y ya no
    existiré.
    9 Una nube se disipa y pasa, así el que baja al seol no sube más.
    10 No regresa otra vez a su casa, no vuelve a verle su lugar.
    11 Por eso yo no he de contener mi boca, hablaré en la angustia de mi
    espíritu, me quejaré en la amargura de mi alma.
    12 ¿Acaso soy yo el Mar, soy el monstruo marino, para que pongas
    guardia contra mí?
    13 Si digo: «Mi cama me consolará, compartirá mi lecho mis
    lamentos»,
    14 con sueños entonces tú me espantas, me sobresaltas con visiones.
    15 ¡Preferiría mi alma el estrangulamiento, la muerte más que mis
    dolores!
    16 Ya me disuelvo, no he de vivir por siempre; ¡déjame ya; sólo un
    soplo son mis días!
    17 ¿Qué es el hombre para que tanto de él te ocupes, para que pongas
    en él tu corazón,
    18 para que le escrutes todas las mañanas y a cada instante le
    escudriñes?
    19 ¿Cuándo retirarás tu mirada de mí? ¿no me dejarás ni el tiempo de
    tragar saliva?
    20 Si he pecado, ¿qué te he hecho a ti, oh guardián de los hombres?
    ¿Por qué me has hecho blanco tuyo? ¿Por qué te sirvo de cuidado?
    21 ¿Y por qué no toleras mi delito y dejas pasar mi falta? Pues ahora
    me acostaré en el polvo, me buscarás y ya no existiré.

  38. onaidirem permalink
    mayo 2, 2012 17:13

    Job 8
    1 Bildad de Súaj tomó la palabra y dijo:
    2 ¿Hasta cuándo estarás hablando de ese modo, y un gran viento serán
    las razones de tu boca?
    3 ¿Acaso Dios tuerce el derecho, Sadday pervierte la justicia?
    4 Si tus hijos pecaron contra él, ya los dejó a merced de sus delitos.
    5 Mas si tú a Dios recurres e imploras a Sadday,
    6 si eres irreprochable y recto, desde ahora él velará sobre ti y
    restaurará tu morada de justicia.
    7 Tu pasado parecerá insignificante el lado de tu espléndido futuro.
    8 Pregunta, si no, a la generación pasada, medita en la experiencia de
    sus padres.
    9 Nosotros de ayer somos y no sabemos nada, como una sombra
    nuestros días en la tierra.
    10 Pero ellos te instruirán y te hablarán, y de su corazón sacarán estas
    máximas:
    11 «¿Brota acaso el papiro sin marismas? ¿Crece sin agua el junco?
    12 Aún en su verdor, sin ser cortado, antes que toda otra hierba se
    marchita.
    13 Tal es el fin de los que a Dios olvidan, así fenece la esperanza del
    impío.
    14 Su confianza es un hilo solamente, su seguridad una tela de araña.
    15 Se apoya en su morada, y no le aguanta, se agarra a ella y no
    resiste.
    16 Bien regado ante la faz del sol, por encima de su huerto salían sus
    renuevos.
    17 Sobre un majano entrelazadas sus raíces, vivía en una casa de
    piedra.
    18 Mas cuando se le arranca de su sitio, éste le niega: “¡No te he visto
    jamás!”
    19 Y vedle ya cómo se pudre en el camino, mientras que del suelo
    brotan otros.»
    20 No, Dios no rechaza al íntegro, ni da la mano a los malvados.
    21 La risa ha de llenar aún tu boca y tus labios el clamor de júbilo.
    22 Tus enemigos serán cubiertos de vergüenza, y desaparecerá la
    tienda de los malos.

  39. onaidirem permalink
    mayo 2, 2012 17:14

    Job 9
    1 Job tomó la palabra y dijo:
    2 Bien sé yo, en verdad, que es así: ¿cómo ante Dios puede ser justo
    un hombre?
    3 A quien pretenda litigar con él, no le responderá ni una vez entre
    mil.
    4 Entre los más sabios, entre los más fuertes, ¿quién le hizo frente y
    salió bien librado?
    5 El traslada los montes sin que se den cuenta, y los zarandea en su
    furor.
    6 El sacude la tierra de su sitio, y se tambalean sus columnas.
    7 A su veto el sol no se levanta, y pone un sello a las estrellas.
    8 El solo desplegó los Cielos, y holló la espalda de la Mar.
    9 El hizo la Osa y Orión, las Cabrillas y las Cámaras del Sur.
    10 Es autor de obras grandiosas, insondables, de maravillas sin
    número.
    11 Si pasa junto a mí, yo no le veo, si se desliza, no le advierto.
    12 Si en algo hace presa, ¿quién le estorbará? ¿quién le dirá: «¿Qué es
    lo que haces?»
    13 Dios no cede en su cólera: bajo él quedan postrados los esbirros de
    Ráhab.
    14 ¡Cuánto menos podré yo defenderme y rebuscar razones frente a él!
    15 Aunque tuviera razón, no hallaría respuesta, ¡a mi juez tendría que
    suplicar!
    16 Y aunque le llame y me responda, aún no creo que escuchará mi
    voz.
    17 ¡El, que me aplasta por un pelo, que multiplica sin razón mis
    heridas,
    18 y ni aliento recobrar me deja, sino que me harta de amargura!
    19 Si se trata de fuerza, ¡es él el Poderoso! Si de justicia, ¿quién le
    emplazará?
    20 Si me creo justo, su boca me condena, si intachable, me declara
    perverso.
    21 ¿Soy intachable? ¡Ni yo mismo me conozco, y desprecio mi vida!
    22 Pero todo da igual, y por eso digo: él extermina al intachable y al
    malvado.
    23 Si un azote acarrea la muerte de improviso, él se ríe de la angustia
    de los inocentes.
    24 En un país sujeto al poder de un malvado, él pone un velo en el
    rostro de sus jueces: si no es él, ¿quién puede ser?
    25 Mis días han sido más raudos que un correo, se han ido sin ver la
    dicha.
    26 Se han deslizado lo mismo que canoas de junco, como águila que
    cae sobre la presa.
    27 Si digo: «Voy a olvidar mis quejas, mudaré de semblante para
    ponerme alegre»,
    28 me asalta el temor de todos mis pesares, pues sé que tú no me
    tendrás por inocente.
    29 Y si me he hecho culpable, ¿para qué voy a fatigarme en vano?
    30 Aunque me lave con jabón, y limpie mis manos con lejía,
    31 tú me hundes en el lodo, y mis propios vestidos tienen horror de
    mí.
    32 Que él no es un hombre como yo, para que le responda, para
    comparecer juntos en juicio.
    33 No hay entre nosotros árbitro que ponga su mano entre los dos,
    34 y que de mí su vara aparte para que no me espante su terror.
    35 Pero hablaré sin temerle, pues yo no soy así para mí mismo.

  40. onaidirem permalink
    mayo 2, 2012 17:14

    Job 10
    1 Asco tiene mi alma de mi vida: derramaré mis quejas sobre mí,
    hablaré en la amargura de mi alma.
    2 Diré a Dios: ¡No me condenes, hazme saber por qué me enjuicias!
    3 ¿Acaso te está bien mostrarte duro, menospreciar la obra de tus
    manos, y el plan de los malvados avalar?
    4 ¿Tienes tú ojos de carne? ¿Como ve un mortal, ves tú?
    5 ¿Son tus días como los de un mortal? ¿tus años como los días de un
    hombre?,
    6 ¡para que andes rebuscando mi falta, inquiriendo mi pecado,
    7 aunque sabes muy bien que yo no soy culpable, y que nadie puede
    de tus manos librar!
    8 Tus manos me formaron, me plasmaron, ¡y luego, en arrebato,
    quieres destruirme!
    9 Recuerda que me hiciste como se amasa el barro, y que al polvo has
    de devolverme.
    10 ¿No me vertiste como leche y me cuajaste como queso?
    11 De piel y de carne me vestiste y me tejiste de huesos y de nervios.
    12 Luego con la vida me agraciaste y tu solicitud cuidó mi aliento.
    13 Y algo más todavía guardabas en tu corazón, sé lo que aún en tu
    mente quedaba:
    14 el vigilarme por si peco. y no verme inocente de mi culpa.
    15 Si soy culpable, ¡desgraciado de mí! y si soy inocente, no levanto
    la cabeza, ¡yo saturado de ignominia, borracho de aflicción!
    16 Y si la levanto, como un león me das caza, y repites tus proezas a
    mi costa.
    17 Contra mí tu hostilidad renuevas, redoblas tu saña contra mí; sin
    tregua me asaltan tus tropas de relevo.
    18 ¿Para qué me sacaste del seno? Habría muerto sin que me viera
    ningún ojo;
    19 sería como si no hubiera existido, del vientre se me habría llevado
    hasta la tumba.
    20 ¿No son bien poco los días de mi existencia? Apártate de mí para
    gozar de un poco de consuelo,
    21 antes que me vaya, para ya no volver, a la tierra de tinieblas y de
    sombra,
    22 tierra de oscuridad y de desorden, donde la misma claridad es
    como la calígine.

  41. onaidirem permalink
    mayo 2, 2012 17:15

    Job 11
    1 Sofar de Naamat tomó la palabra y dijo:
    2 ¿No habrá respuesta para el charlatán? ¿por ser locuaz se va a tener
    razón?
    3 ¿Tu palabrería hará callar a los demás? ¿te mofarás sin que nadie te
    confunda?
    4 Tú has dicho: «Es pura mi conducta, a tus ojos soy irreprochable.»
    5 ¡Ojalá Dios hablara, que abriera sus labios para responderte
    6 y te revelara los arcanos de la Sabiduría que desconciertan toda
    sagacidad! Sabrías entonces que Dios olvida aún parte de tu culpa.
    7 ¿Pretendes alcanzar las honduras de Dios, llegar hasta la perfección
    de Sadday?
    8 Más alta es que los cielos: ¿qué harás tú? más honda que el seol:
    ¿qué puedes tú saber?
    9 Más larga que la tierra su amplitud, y más ancha que el mar.
    10 Si él interviene, encarcela y cita a juicio, ¿quién se lo impedirá?
    11 Porque él conoce a los hombres de engaño, ve la iniquidad y
    atiende a ella.
    12 El insensato se hará cuerdo cuando un pollino de onagro nazca
    hombre.
    13 Pero si tú tu corazón arreglas y tiendes tus palmas hacia él,
    14 si alejas la iniquidad que hay en tu mano y no dejas que more en
    tus tiendas la injusticia,
    15 entonces alzarás tu frente limpia, te sentirás firme y sin temor.
    16 Dejarás tu infortunio en el olvido como agua pasada lo recordarás.
    17 Y más radiante que el mediodía surgirá tu existencia, como la
    mañana será la oscuridad.
    18 Vivirás seguro porque habrá esperanza, aun después de confundido
    te acostarás tranquilo.
    19 Cuando descanses, nadie te turbará, y adularán muchos tu rostro.
    20 Mas los ojos de los malvados languidecen, todo refugio les fracasa;
    su esperanza es el último suspiro.
    Job 12
    1 Job tomó la palabra y dijo:
    2 En verdad, vosotros sois el pueblo, con vosotros la Sabiduría morirá.
    3 Yo también sé pensar como vosotros, no os cedo en nada: ¿a quién
    se le ocultan esas cosas?
    4 La irrisión de su amigo, eso soy yo, cuando grito hacia Dios para
    obtener repuesta. ¡Irrisión es el justo perfecto!
    5 «¡Al infortunio, el desprecio! – opinan los dichosos -; ¡un golpe más
    a quien vacila!»
    6 Mientras viven en paz las tiendas de los salteadores, en plena
    seguridad los que irritan a Dios, los que meten a Dios en su puño!
    7 Pero interroga a las bestias, que te instruyan, a las aves del cielo, que
    te informen.
    8 Te instruirán los reptiles de la tierra, te enseñarán los peces del mar.
    9 Pues entre todos ellos, ¿quién ignora que la mano de Dios ha hecho
    esto?
    10 El, que tiene en su mano el alma de todo ser viviente y el soplo de
    toda carne de hombre.
    11 ¿No es el oído el que aprecia los discursos, como el paladar
    saborea los manjares?
    12 ¿No está entre los ancianos el saber, en los muchos años la
    inteligencia?
    13 Pero con él sabiduría y poder, de él la inteligencia y el consejo.
    14 Si él destruye, no se puede edificar; si a alguno encierra, no se
    puede abrir.
    15 Si retiene las aguas, sobreviene sequía, si las suelta, avasallan la
    tierra.
    16 Con él la fuerza y la agudeza; suyos son seducido y seductor.
    17 A los consejeros hace él andar descalzos, y entontece a los jueces.
    18 Desata la banda de los reyes y les pasa una soga por los lomos.
    19 Hace andar descalzos a los sacerdotes y derriba a los que están más
    firmes.
    20 Quita el habla a los más hábiles y a los ancianos arrebata el juicio.
    21 Sobre los nobles vierte el menosprecio y suelta la correa de los
    fuertes.
    22 Revela la profundidad de las tinieblas, y saca a la luz la sombra.
    23 Levanta a las naciones y luego las destruye, ensancha a los pueblos
    y luego los suprime.
    24 Quita el ánimo a los jefes del país, los hace vagar por desierto sin
    camino;
    25 y andan a tientas en tinieblas, sin luz, se tambalean como un ebrio.

  42. onaidirem permalink
    mayo 2, 2012 17:15

    Job 13
    1 ¡Oh!, mis ojos han visto todo esto, mis orejas lo han oído y
    entendido.
    2 Sí, yo lo sé tan bien como vosotros, no os cedo en nada.
    3 Pero es a Sadday a quien yo hablo, a Dios quiero hacer mis réplicas.
    4 Vosotros no sois más que charlatanes, curanderos todos de
    quimeras.
    5 ¡Oh, si os callarais la boca! sería eso vuestra sabiduría.
    6 Oíd mis descargos, os lo ruego, atended a la defensa de mis labios.
    7 ¿En defensa de Dios decís falsía, y por su causa razones mentirosas?
    8 ¿Así lucháis en su favor y de Dios os hacéis abogados?
    9 ¿No convendría que él os sondease? ¿Jugaréis con él como se juega
    con un hombre?
    10 El os dará una severa corrección, si en secreto hacéis favor a
    alguno.
    11 ¿Su majestad no os sobrecoge, no os impone su terror?
    12 Máximas de ceniza son vuestras sentencias, vuestras réplicas son
    réplicas de arcilla.
    13 ¡Dejad de hablarme, porque voy a hablar yo, venga lo que viniere!
    14 Tomo mi carne entre mis dientes, pongo mi alma entre mis manos.
    15 El me puede matar: no tengo otra esperanza que defender mi
    conducta ante su faz.
    16 Y esto mismo será mi salvación, pues un impío no comparece en su
    presencia.
    17 Escuchad, escuchad mis palabras, prestad oído a mis declaraciones.
    18 Mirad: un proceso he preparado, consciente de que tengo razón.
    19 ¿Quién es el que quiere litigar conmigo? ¡Pues desde ahora acepto
    callar y perecer!
    20 Sólo dos cosas te pido que me ahorres, y no me esconderé de tu
    presencia:
    21 que retires tu mano que pesa sobre mí, y no me espante tu terror.
    22 Arguye tú y yo responderé; o bien yo hablaré y tú contestarás.
    23 ¿Cuántas son mis faltas y pecados? ¡Mi delito, mi pecado,
    házmelos saber!
    24 ¿Por qué tu rostro ocultas y me tienes por enemigo tuyo?
    25 ¿Quieres asustar a una hoja que se lleva el viento, perseguir una
    paja seca?
    26 Pues escribes contra mí amargos fallos, me imputas las faltas de mi
    juventud;
    27 pones mis pies en cepos, vigilas mis pasos todos y mides la huella
    de mis pies.
    28 Y él se deshace cual leño carcomido, como vestido que roe la
    polilla,
    Job 14
    1 el hombre, nacido de mujer, corto de días y harto de tormentos.
    2 Como la flor, brota y se marchita, y huye como la sombra sin
    pararse.
    3 ¡Y sobre un ser tal abres tú los ojos, le citas a juicio frente a ti!
    4 Mas ¿quién podrá sacar lo puro de lo impuro? ¡Ninguno!
    5 Si es que están contados ya sus días, si te es sabida la cuenta de sus
    meses, si un límite le has fijado que no franqueará,
    6 aparta de él tus ojos, déjale, hasta que acabe, como un jornalero, su
    jornada.
    7 Una esperanza guarda el árbol: si es cortado, aún puede retoñar, y no
    dejará de echar renuevos.
    8 Incluso con raíces en tierra envejecidas, con un tronco que se muere
    en el polvo,
    9 en cuanto siente el agua, reflorece y echa ramaje como una planta
    joven.
    10 Pero el hombre que muere queda inerte, cuando un humano expira,
    ¿dónde está?
    11 Podrán agotarse las aguas del mar, sumirse los ríos y secarse,
    12 que el hombre que yace no se levantará, se gastarán los cielos antes
    que se despierte, antes que surja de su sueño.
    13 ¡Ojalá en el seol tú me guardaras, me escondieras allí mientras pasa
    tu cólera, y una tregua me dieras, para acordarte de mí luego
    14 – pues, muerto el hombre, ¿puede revivir? – todos los días de mi
    milicia esperaría, hasta que llegara mi relevo!
    15 Me llamarías y te respondería; reclamarías la obra de tus manos.
    16 En lugar de contar mi pasos, como ahora, no te cuidarías más de
    mis pecados;
    17 dentro de un saco se sellaría mi delito, y blanquearías mi falta.
    18 Ay, como el monte acabará por derrumbarse, la roca cambiará de
    sitio,
    19 las aguas desgastarán las piedras, inundará una llena los terrenos,
    así aniquilas tú la esperanza del hombre.
    20 Le aplastas para siempre, y se va, desfiguras su rostro y le
    despides.
    21 Que sean honrados sus hijos, no lo sabe; que sean despreciados, no
    se entera.
    22 Tan solo por él sufre su carne, sólo por él se lamenta su alma.

  43. onaidirem permalink
    mayo 2, 2012 17:16

    Job 15
    1 Elifaz de Temán tomó la palabra y dijo:
    2 ¿Responde un sabio con una ciencia de aire, hincha su vientre de
    solano,
    3 replicando con palabras vacías, con discursos inútiles?
    4 ¡Tú llegas incluso a destruir la piedad, a anular los piadosos
    coloquios ante Dios!
    5 Ya que tu culpa inspira tus palabras, y eliges el hablar de los astutos,
    6 tu propia boca te condena, que no yo, tus mismos labios atestiguan
    contra ti.
    7 ¿Has nacido tú el primero de los hombres? ¿Se te dio a luz antes que
    a las colinas?
    8 ¿Escuchas acaso los secretos de Dios? ¿acaparas la sabiduría?!
    9 ¿Qué sabes tú, que nosotros no sepamos? ¿qué comprendes, que a
    nosotros se escape?
    10 ¡También entre nosotros hay un cano, un anciano, más cargado de
    días que tu padre!
    11 ¿Te parecen poco los consuelos divinos, y una palabra que con
    dulzura se te dice?
    12 ¡Cómo te arrebata el corazón, qué aviesos son tus ojos,
    13 cuando revuelves contra Dios tu furia y echas palabras por la boca!
    14 ¿Cómo puede ser puro un hombre? ¿cómo ser justo el nacido de
    mujer?
    15 Si ni en sus santos tiene Dios confianza, y ni los cielos son puros a
    sus ojos,
    16 ¡cuánto menos un ser abominable y corrompido, el hombre, que
    bebe la iniquidad como agua!
    17 Voy a instruirte, escúchame, voy a contarte lo que he visto,
    18 lo que transmiten los sabios, sin pasar por alto nada de sus padres,
    19 – a ellos solos les fue dada la tierra, sin que se mezclara extranjero
    entre ellos -:
    20 «Todos sus días vive el malvado en tormento, contados están los
    años asignados al tirano.
    21 Grito de espanto resuena en sus oídos, en plena paz el bandido le
    asalta.
    22 No espera escapar a las tinieblas, y se ve destinado a la espada.
    23 Asignado como pasto de los buitres, sabe que su ruina es
    inminente. La hora de las tinieblas
    24 le espanta, la ansiedad y la angustia le invaden, como un rey pronto
    al asalto.
    25 ¡Alzaba él su mano contra Dios, se atrevía a retar a Sadday!
    26 Embestía contra él, el cuello tenso, tras las macizas gibas de su
    escudo;
    27 porque tenía el rostro cubierto de grasa, en sus ijadas había echado
    sebo,
    28 y habitaba ciudades destruidas, casas inhabitadas que amenazaban
    convertirse en ruinas.
    29 No se enriquecerá, no será estable su fortuna, su sombra no cubrirá
    la tierra,
    30 (ni escapará a las tinieblas). Agotará sus renuevos la llama, su flor
    será barrida por el viento.
    31 No se fíe de su elevada talla, pues vanidad es su follaje.
    32 Se amustiará antes de tiempo, y sus ramas no reverdecerán.
    33 Sacudirá como la viña sus agraces, como el olivo dejará caer su
    flor.
    34 Sí, es estéril la ralea del impío, devora el fuego la tienda del
    soborno.
    35 Quien concibe dolor, desgracia engendra, su vientre incuba
    decepción»
    Job 16
    1 Job tomó la palabra y dijo:
    2 ¡He oído muchas cosas como ésas! ¡Consoladores funestos sois
    todos vosotros!
    3 «¿No acabarán esas palabras de aire?» O: «¿qué es lo que te pica
    para responder?»
    4 También yo podría hablar como vosotros, si estuvierais en mi lugar;
    contra vosotros ordenaría discursos, meneando por vosotros mi cabeza;
    5 os confortaría con mi boca, y no dejaría de mover los labios.
    6 Mas si hablo, no cede mi dolor, y si callo, ¿acaso me perdona?
    7 Ahora me tiene ya extenuado; tú has llenado de horror a toda la
    reunión
    8 que me acorrala; mi calumniador se ha hecho mi testigo, se alza
    contra mí, a la cara me acusa;
    9 su furia me desgarra y me persigue, rechinando sus dientes contra
    mí. Mis adversarios aguzan sobre mí sus ojos,
    10 abren su boca contra mí. Ultrajándome hieren mis mejillas, a una
    se amotinan contra mí.
    11 A injustos Dios me entrega, me arroja en manos de malvados.
    12 Estaba yo tranquilo cuando él me golpeó, me agarró por la nuca
    para despedazarme. Me ha hecho blanco suyo:
    13 me cerca con sus tiros, traspasa mis entrañas sin piedad y derrama
    por tierra mi hiel.
    14 Abre en mí brecha sobre brecha, irrumpe contra mí como un
    guerrero.
    15 Yo he cosido un sayal sobre mi piel, he hundido mi frente en el
    polvo.
    16 Mi rostro ha enrojecido por el llanto, la sombra mis párpados
    recubre.
    17 Y eso que no hay en mis manos violencia, y mi oración es pura.
    18 ¡Tierra, no cubras tú mi sangre, y no quede en secreto mi clamor!
    19 Ahora todavía está en los cielos mi testigo, allá en lo alto está mi
    defensor,
    20 que interpreta ante Dios mis pensamientos; ante él fluyen mis ojos:
    21 ¡Oh, si él juzgara entre un hombre y Dios, como entre un mortal y
    otro mortal!
    22 Pues mis años futuros son contados, y voy a emprender el camino
    sin retorno.

  44. onaidirem permalink
    mayo 2, 2012 17:17

    Job 17
    1 Mi aliento se agota, mis días se apagan sólo me queda el cementerio.
    2 ¿No estoy a merced de las burlas, y en amarguras pasan mis ojos las
    noches?
    3 Coloca, pues, mi fianza junto a ti, ¿quién, si no, querrá chocar mi
    mano?
    4 Tú has cerrado su mente a la razón, por eso ninguna mano se levanta
    5 Como el que anuncia a sus amigos un reparto, cuando languidecen
    los ojos de sus hijos,
    6 me he hecho yo proverbio de las gentes, alguien a quien escupen en
    la cara.
    7 Mis ojos se apagan de pesar, mis miembros se desvanecen como
    sombra.
    8 Los hombres rectos quedan de ello asombrados, contra el impío se
    indigna el inocente;
    9 el justo se afianza en su camino, y el de manos puras redobla su
    energía.
    10 Pero, vosotros todos, volved otra vez, ¡no hallaré un solo sabio
    entre vosotros!
    11 Mis días han pasado con mis planes, se han deshecho los deseos de
    mi corazón.
    12 Algunos hacen de la noche día: se acercaría la luz que ahuyenta las
    tinieblas.
    13 Mas ¿qué espero? Mi casa es el seol, en las tinieblas extendí mi
    lecho.
    14 Y grito a la fosa: «¡Tú mi padre!», a los gusanos: «¡Mi madre y mis
    hermanos!»
    15 ¿Dónde está, pues, mi esperanza? y mi felicidad ¿quién la divisa?
    16 ¿Van a bajar conmigo hasta el seol? ¿Nos hundiremos juntos en el
    polvo?
    Job 18
    1 Bildad de Súaj tomó la palabra y dijo:
    2 ¿Cuándo pondréis freno a las palabras? Reflexionad, y después
    hablaremos.
    3 ¿Por qué hemos de ser tenidos como bestias, y a vuestros ojos somos
    impuros?
    4 Oh tú, que te desgarras en tu cólera, ¿la tierra acaso quedará por ti
    desierta, se moverá la roca de su sitio?
    5 Sí, la luz del malvado ha de apagarse, ya no brillará su ardiente
    llama.
    6 La luz en su tienda se oscurece, de encima de él se apaga la candela.
    7 Se acortan sus pasos vigorosos, le pierde su propio consejo.
    8 Porque sus pies le meten en la red, entre mallas camina.
    9 Por el talón le apresa un lazo, el cepo se cierra sobre él.
    10 Oculto en la tierra hay un nudo para él, una trampa le espera en el
    sendero.
    11 Por todas partes le estremecen terrores, y le persiguen paso a paso.
    12 El hambre es su cortejo, la desgracia se adhiere a su costado.
    13 Devora el mal su piel, el Primogénito de la Muerte roe sus
    miembros.
    14 Se le arranca del seguro de su tienda, se le lleva donde el Rey de
    los terrores.
    15 Se ocupa su tienda, ya no suya, se esparce azufre en su morada.
    16 Por abajo se secan sus raíces, por arriba se amustia su ramaje.
    17 Su recuerdo desaparece de la tierra, no le queda nombre en la
    comarca.
    18 Se le arroja de la luz a las tinieblas, del orbe se le expulsa.
    19 Ni prole ni posteridad tiene en su pueblo, ningún superviviente en
    sus moradas.
    20 De su fin se estremece el Occidente, y el Oriente queda preso de
    terror.
    21 Tan sólo esto son las moradas del impío, tal el lugar del que a Dios
    desconoce.

  45. onaidirem permalink
    mayo 2, 2012 17:17

    Job 19
    1 Job tomó la palabra y dijo:
    2 ¿Hasta cuándo afligiréis mi alma y a palabras me acribillaréis?
    3 Ya me habéis insultado por diez veces, me habéis zarandeado sin
    reparo.
    4 Aunque de hecho hubiese errado, en mí solo quedaría mi yerro.
    5 Si es que aún queréis triunfar de mí y mi oprobio reprocharme,
    6 sabed ya que es Dios quien me hace entuerto, y el que en su red me
    envuelve.
    7 Si grito: ¡Violencia!, no obtengo respuesta; por más que apelo, no
    hay justicia.
    8 El ha vallado mi ruta para que yo no pase, ha cubierto mis senderos
    de tinieblas.
    9 Me ha despojado de mi gloria, ha arrancado la corona de mi frente.
    10 Por todas partes me mina y desaparezco, arranca como un árbol mi
    esperanza.
    11 Enciende su ira contra mí, me considera su enemigo.
    12 En masa sus huestes han llegado, su marcha de asalto han abierto
    contra mí, han puesto cerco a mi tienda.
    13 A mis hermanos ha alejado de mí, mis conocidos tratan de
    esquivarme.
    14 Parientes y deudos ya no tengo, los huéspedes de mi casa me
    olvidaron.
    15 Por un extraño me tienen mis criadas, soy a sus ojos un
    desconocido.
    16 Llamo a mi criado y no responde, aunque le implore con mi propia
    boca.
    17 Mi aliento repele a mi mujer, fétido soy para los hijos de mi
    vientre.
    18 Hasta los chiquillos me desprecian, si me levanto, me hacen burla.
    19 Tienen horror de mí todos mis íntimos, los que yo más amaba se
    han vuelto contra mí.
    20 Bajo mi piel mi carne cae podrida, mis huesos se desnudan como
    dientes.
    21 ¡Piedad, piedad de mí, vosotros mis amigos, que es la mano de
    Dios la que me ha herido!
    22 ¿Por qué os cebáis en mí como hace Dios, y no os sentís ya ahítos
    de mi carne?
    23 ¡Ojalá se escribieran mis palabras, ojalá en monumento se
    grabaran,
    24 y con punzón de hierro y buril, para siempre en la roca se
    esculpieran!
    25 Yo sé que mi Defensor está vivo, y que él, el último, se levantará
    sobre el polvo.
    26 Tras mi despertar me alzará junto a él, y con mi propia carne veré a
    Dios.
    27 Yo, sí, yo mismo le veré, mis ojos le mirarán, no ningún otro.
    ¡Dentro de mí languidecen mis entrañas!
    28 Y si vosotros decís: «¿Cómo atraparle, qué pretexto hallaremos
    contra él?»,
    29 temed la espada por vosotros mismos, pues la ira se encenderá
    contra las culpas y sabréis que hay un juicio.
    Job 20
    1 Sofar de Naamat tomó la palabra y dijo:
    2 Por esto mis pensamientos a replicar me incitan: por la impaciencia
    que me urge.
    3 Una lección que me ultraja he escuchado, mas el soplo de mi
    inteligencia me incita a responder.
    4 ¿No sabes tú que desde siempre, desde que el hombre en la tierra fue
    puesto,
    5 es breve la alegría del malvado, y de un instante el gozo del impío?
    6 Aunque su talla se alzara hasta los cielos y las nubes tocara su
    cabeza,
    7 como un fantasma desaparece para siempre, los que le veían dicen:
    «¿Dónde está?»
    8 Se vuela como un sueño inaprensible, se le ahuyenta igual que a una
    visión nocturna.
    9 El ojo que le observaba ya no le ve más, ni le divisa el lugar donde
    estaba.
    10 A los pobres tendrán que indemnizar sus hijos, sus niños habrán de
    devolver sus bienes.
    11 Sus huesos rebosaban de vigor juvenil: mas ya con él postrado está
    en el polvo.
    12 Si el mal era dulce a su boca, si bajo su lengua lo albergaba,
    13 si allí lo guardaba tenazmente y en medio del paladar lo retenía,
    14 su alimento en sus entrañas se corrompe, en su interior se le hace
    hiel de áspid.
    15 Vomita las riquezas que engulló, Dios se las arranca de su vientre.
    16 Veneno de áspides chupaba: lengua de víbora le mata.
    17 Ya no verá los arroyos de aceite, los torrentes de miel y de cuajada.
    18 Devuelve su ganancia sin tragarla, no saborea el fruto de su
    negocio.
    19 Porque estrujó las chozas de los pobres, robó casas en vez de
    construirlas;
    20 porque su vientre se mostró insaciable, sus tesoros no le salvarán;
    21 porque a su voracidad nada escapaba, por eso no dura su
    prosperidad.
    22 En plena abundancia la estrechez le sorprende, la desgracia, en
    tromba, cae sobre él.
    23 En el momento de llenar su vientre, suelta Dios contra él el ardor
    de su cólera y lanza sobre su carne una lluvia de saetas.
    24 Si del arma de hierro logra huir, el arco de bronce le traspasa.
    25 Sale una flecha por su espalda, una hoja fulgurante de su hígado.
    Los terrores se abalanzan sobre él,
    26 total tiniebla aguarda a sus tesoros. Un fuego que nadie atiza le
    devora, y consume lo que en su tienda aún queda,
    27 Los cielos ponen su culpa al descubierto, y la tierra se alza contra
    él.
    28 La hacienda de su casa se derrama, como torrentes, en el día de la
    cólera.
    29 Tal es la suerte que al malvado Dios reserva, la herencia de Dios
    para el maldito.
    Job 21
    1 Job tomó la palabra y dijo:
    2 Escuchad, escuchad mis razones, dadme siquiera este consuelo.
    3 Tened paciencia mientras hablo yo, cuando haya hablado, os podréis
    burlar.
    4 ¿Acaso me quejo yo de un hombre? ¿Por qué entonces no he de ser
    impaciente?
    5 Volved hacia mí: quedaréis espantados y la mano pondréis en
    vuestra boca.
    6 Que yo mismo me horrorizo al recordarlo, y mi carne es presa de un
    escalofrío.
    7 ¿Por qué siguen viviendo los malvados, envejecen y aún crecen en
    poder?
    8 Su descendencia ante ellos se afianza, sus vástagos se afirman a su
    vista.
    9 En paz sus casas, nada temen, la vara de Dios no cae sobre ellos.
    10 Su toro fecunda sin marrar, sin abortar su vaca pare.
    11 Dejan correr a sus niños como ovejas, sus hijos brincan como
    ciervos.
    12 Cantan con arpa y cítara, al son de la flauta se divierten.
    13 Acaban su vida en la ventura, en paz descienden al seol.
    14 Y con todo, a Dios decían: «¡Lejos de nosotros, no queremos
    conocer tus caminos!
    15 ¿Qué es Sadday para que le sirvamos, qué podemos ganar con
    aplacarle?»
    16 ¿No está en sus propias manos su ventura, aunque el consejo de los
    malos quede lejos de Dios?
    17 ¿Cuántas veces la lámpara de los malos se apaga, su desgracia
    irrumpe sobre ellos, y él reparte dolores en su cólera?
    18 ¿Son como paja ante el viento, como tamo que arrebata un
    torbellino?
    19 ¿Va a guardar Dios para sus hijos su castigo? ¡que le castigue a él,
    para que sepa!
    20 ¡Vea su ruina con sus propios ojos, beba de la furia de Sadday!
    21 ¿Qué le importa la suerte de su casa, después de él, cuando se haya
    cortado la cuenta de sus meses?
    22 Pero, ¿se enseña a Dios la ciencia? ¡Si es él quien juzga a los seres
    más excelsos!
    23 Hay quien muere en su pleno vigor, en el colmo de la dicha y de la
    paz,
    24 repletos de grasa su ijares, bien empapado el meollo de sus huesos.
    25 Y hay quien muere, la amargura en el alma, sin haber gustado la
    ventura.
    26 Juntos luego se acuestan en el polvo, y los gusanos los recubren.
    27 ¡Oh, sé muy bien lo que pensáis, las malas ideas que os formáis
    sobre mí!
    28 «¿Dónde está, os decís, la casa del magnate? ¿dónde la tienda que
    habitaban los malos?»
    29 ¿No habéis interrogado a los viandantes? ¿no os han pasmado los
    casos que refieren?
    30 Que el malo es preservado en el día del desastre, en el día de los
    furores queda a salvo.
    31 Pues, ¿quién le echa en cara su conducta y le da el merecido de su
    obras?
    32 Cuando es llevado al cementerio, sobre el mausoleo hace vela.
    33 Dulces le son los terrones del torrente, y detrás de él desfila todo el
    mundo.
    34 ¿Cómo, pues, me consoláis tan en vano? ¡Pura falacia son vuestras
    respuestas!

  46. onaidirem permalink
    mayo 2, 2012 17:18

    Job 22
    1 Elifaz de Temán tomó la palabra y dijo:
    2 ¿Acaso a Dios puede un hombre ser útil? ¡Sólo a sí mismo es útil el
    sensato!
    3 ¿Tiene algún interés Sadday por tu justicia? ¿Gana algo con que seas
    intachable?
    4 ¿Acaso por tu piedad él te corrige y entra en juicio contigo?
    5 ¿No será más bien por tu mucha maldad, por tus culpas sin límite?
    6 Porque exigías sin razón prendas a tus hermanos, arrancabas a los
    desnudos sus vestidos,
    7 no dabas agua al sediento, al hambriento le negabas el pan;
    8 como hombre fuerte que hace suyo el país, y, rostro altivo, se sitúa
    en él,
    9 despachabas a las viudas con las manos vacías y quebrabas los
    brazos de los huérfanos.
    10 Por eso los lazos te aprisionan y te estremece un pavor súbito.
    11 La luz se hace tiniebla, y ya no ves, y una masa de agua te
    sumerge.
    12 ¿No está Dios en lo alto de los cielos? ¡Mira la cabeza de las
    estrellas, qué altas!
    13 Y tú has dicho: «¿Qué conoce Dios? ¿Discierne acaso a través del
    nublado?
    14 Un velo opaco son las nubes para él, y anda por el contorno de los
    cielos.»
    15 ¿Vas a seguir tú la ruta antigua que anduvieron los hombres
    perversos?
    16 Antes de tiempo fueron aventados, cuando un río arrasó sus
    cimientos.
    17 Los que decían a Dios: «¡Apártate de nosotros! ¿Qué puede
    hacernos Sadday?»
    18 Y era él el que colmaba sus casas de ventura, aunque el consejo de
    los malos seguía lejos de él.
    19 Al verlo los justos se recrean, y de ellos hace burla el inocente:
    20 «¡Cómo acabó nuestro adversario! ¡el fuego ha devorado su
    opulencia!».
    21 Reconcíliate con él y haz la paz: así tu dicha te será devuelta.
    22 Recibe de su boca la enseñanza, pon sus palabras en tu corazón.
    23 Si vuelves a Sadday con humildad, si alejas de tu tienda la
    injusticia,
    24 si tiras al polvo el oro, el Ofir a los guijarros del torrente,
    25 Sadday se te hará lingotes de oro y plata a montones para ti.
    26 Tendrás entonces en Sadday tus delicias y hacia Dios levantarás tu
    rostro.
    27 El escuchará cuando le invoques, y podrás cumplir tus votos.
    28 Todo lo que emprendas saldrá bien, y por tus caminos brillará la
    luz.
    29 Porque él abate el orgullo de los grandes, y salva al que baja los
    ojos.
    30 El libra al inocente; si son tus manos puras, serás salvo.
    Job 23
    1 Job tomó la palabra y dijo:
    2 Todavía mi queja es una rebelión; su mano pesa sobre mi gemido.
    3 ¡Quién me diera saber encontrarle, poder llegar a su morada!
    4 Un proceso abriría delante de él, llenaría mi boca de argumentos.
    5 Sabría las palabras de su réplica, comprendería lo que me dijera.
    6 ¿Precisaría gran fuerza para disputar conmigo? No, tan sólo tendría
    que prestarme atención.
    7 Reconocería en su adversario a un hombre recto, y yo me libraría de
    mi juez para siempre.
    8 Si voy hacia el oriente, no está allí; si al occidente, no le advierto.
    9 Cuando le busco al norte, no aparece, y tampoco le veo si vuelvo al
    mediodía.
    10 Pero él mis pasos todos sabe: ¡probado en el crisol, saldré oro puro!
    11 Mi pie se ha adherido a su paso, he guardado su ruta sin desvío;
    12 del mandato de sus labios no me aparto, he albergado en mi seno
    las palabras de su boca.
    13 Mas él decide, ¿quién le hará retractarse? Lo que su alma ha
    proyectado lleva a término.
    14 Así ejecutará mi sentencia, como tantas otras decisiones suyas.
    15 Por eso estoy, ante él, horrorizado, y cuanto más lo pienso, más me
    espanta.
    16 Dios me ha enervado el corazón, Sadday me ha aterrorizado.
    17 Pues no he desaparecido en las tinieblas, pero él ha cubierto de
    oscuridad mi rostro.
    Job 24
    1 ¿Por qué Sadday no se reserva tiempos, y los que le conocen no
    contemplan sus días?
    2 Los malvados remueven los mojones, roban el rebaño y su pastor.
    3 Se llevan el asno de los huérfanos, toman en prenda el buey de la
    viuda.
    4 Los mendigos tienen que retirarse del camino, a una se ocultan los
    pobres del país.
    5 Como onagros del desierto salen a su tarea, buscando presa desde el
    alba, y a la tarde, pan para sus crías.
    6 Cosechan en el campo del inicuo, vendimian la viña del malvado.
    7 Pasan la noche desnudos, sin vestido, sin cobertor contra el frío.
    8 Calados por el turbión de las montañas, faltos de abrigo, se pegan a
    la roca.
    9 Al huérfano se le arranca del pecho, se toma en prenda al niño del
    pobre.
    10 Desnudos andan, sin vestido; hambrientos, llevan las gavillas.
    11 Pasan el mediodía entre dos paredes, pisan los lagares y no quitan
    la sed.
    12 Desde la ciudad gimen los que mueren, el herido de muerte pide
    auxilio, ¡y Dios sigue sordo a la oración!
    13 Otros hay rebeldes a la luz: no reconocen sus caminos ni
    frecuentan sus senderos.
    14 Aún no es de día cuando el asesino se levanta para matar al pobre y
    al menesteroso. Por la noche merodea el ladrón.
    15 El ojo del adúltero el crepúsculo espía: «Ningún ojo – dice – me
    divisa», y cubre su rostro con un velo.
    16 Las casas perfora en las tinieblas. Durante el día se ocultan los que
    no quieren conocer la luz.
    17 Para todos ellos la mañana es sombra, porque sufren entonces sus
    terrores.
    18 No es más que una paja sobre el agua, su hacienda es maldita en el
    país, nadie toma el camino de su viña.
    19 Como el calor de sequía arrebata el agua de nieve, así el seol al que
    ha pecado.
    20 El seno que le formó se olvida de él, y su nombre no se recuerda
    más. Así la iniquidad es desgajada como un árbol.
    21 Maltrataba a la estéril, la que no da a luz, y a la viuda no trataba
    bien.
    22 Pero Aquel que agarra con su fuerza a los tiranos se levanta, y va el
    otro no cuenta con la vida.
    23 Le dejaba apoyarse con seguridad, pero sus ojos vigilaban sus
    caminos.
    24 Se encumbró por un instante, y ya no existe, se abate como el
    armuelle que se corta, como la cresta de la espiga se amustia.
    25 ¿No es así? ¿quién me puede desmentir y reducir a nada mi
    palabra?
    Job 25
    1 Bildad de Súaj tomó la palabra y dijo:
    2 Es soberano de temible fuerza el que hace reinar la paz en sus
    alturas.
    3 ¿Puede contar alguien sus tropas? ¿Contra quién no se alza su luz?
    4 ¿Cómo un hombre será justo ante Dios? ¿cómo puro el nacido de
    mujer?
    5 Si ni la luna misma tiene brillo, ni las estrellas son puras a sus ojos,
    6 ¡cuánto menos un hombre, esa gusanera, un hijo de hombre, ese
    gusano!
    Job 26
    1 Job tomó la palabra y dijo:
    2 ¡Qué bien has sostenido al débil y socorrido al brazo inválido!
    3 ¡Qué bien has aconsejado al ignorante, qué hábil talento has
    demostrado!
    4 ¿A quién has dirigido tus discursos, y de quién es el espíritu que ha
    salido de ti?
    5 Las Sombras tiemblan bajo tierra, las aguas y sus habitantes se
    estremecen.
    6 Ante él, el Seol está al desnudo, la Perdición al descubierto.
    7 El extiende el Septentrión sobre el vacío, sobre la nada suspende la
    tierra.
    8 El encierra las aguas en sus nubes, sin que bajo su peso el nublado
    reviente.
    9 El encubre la cara de la luna llena, desplegando sobre ella su
    nublado.
    10 El trazó un cerco sobre la haz de las aguas, hasta el confín de la luz
    con las tinieblas,
    11 Se tambalean las columnas del cielo, presas de terror a su amenaza.
    12 Con su poder hendió la mar, con su destreza quebró a Ráhab.
    13 Su soplo abrillantó los cielos, su mano traspasó a la Serpiente
    Huidiza,
    14 Estos son los contornos de sus obras, de que sólo percibimos un
    apagado eco. Y el trueno de su potencia, ¿quién lo captará?

  47. onaidirem permalink
    mayo 2, 2012 17:27

    Job 27
    1 Job continuó pronunciando su discurso y dijo:
    2 ¡Vive Dios, que justicia me rehúsa, por Sadday, que me ha
    amargado el alma,
    3 mientras siga en mí todo mi espíritu y el aliento de Dios en mis
    narices,
    4 no dirán mis labios falsedad, ni mi lengua proferirá mentira!
    5 Lejos de mí daros la razón: hasta mi último suspiro mantendré mi
    inocencia.
    6 Me he aferrado a mi justicia, y no la soltaré, mi corazón no se
    avergüenza de mis días.
    7 ¡Tenga la suerte del malvado mi enemigo, la del injusto mi
    adversario!
    8 Pues ¿cuál es la esperanza del impío cuando suplica, cuando hacia
    Dios eleva su alma?
    9 ¿Acaso Dios escucha su gemido, cuando viene sobre él una
    calamidad?
    10 ¿Tenía él sus delicias en Sadday? ¿invocaba a Dios en todo
    instante?
    11 Yo os muestro el proceder de Dios, sin ocultar los secretos de
    Sadday.
    12 Y si todos vosotros ya lo habéis comprobado, ¿para qué esos vanos
    discursos al vacío?
    13 Esta es la suerte que al malvado Dios reserva, la herencia que
    reciben de Sadday los violentos.
    14 Aunque sean muchos sus hijos, son para la espada, y sus vástagos
    no tendrán pan con que saciarse.
    15 Los que queden serán sepultados por la Peste, y sus viudas no los
    llorarán.
    16 Si acumula la plata como polvo, si amontona vestidos como fango,
    17 ¡que amontone!: un justo se vestirá con ellos, un inocente heredará
    la plata.
    18 Se edificó una casa de araña, como garita que un guarda construye.
    19 Rico se acuesta, mas por última vez; cuando abre los ojos, ya no es
    nada.
    20 En pleno día le asaltan los terrores, de noche un torbellino le
    arrebata.
    21 El solano se lo lleva, y desaparece, le arranca del lugar de su
    mansión.
    22 Sin compasión por blanco se le toma, trata de huir de la mano que
    le hiere.
    23 Bátense palmas a su ruina, doquiera se encuentre se le silba.
    Job 28
    1 Hay, sí, para la plata un venero, para el oro un lugar donde se
    purifica.
    2 Se extrae del suelo el hierro, una piedra fundida se hace cobre.
    3 Se pone fin a las tinieblas, hasta el último límite se excava la piedra
    oscura y lóbrega.
    4 Extranjeros abren galerías de todo pie olvidadas, y oscilan, se
    balancean, lejos de los humanos.
    5 Tierra de donde sale el pan, que está revuelta, abajo, por el fuego.
    6 Lugar donde las piedras son zafiro y contienen granos de oro.
    7 Sendero que no conoce el ave de rapiña, ni el ojo del buitre lo
    columbra.
    8 No lo pisaron los hijos del orgullo, el león jamás lo atravesó.
    9 Aplica el hombre al pedernal su mano, descuaja las montañas de
    raíz.
    10 Abre canales en las rocas, ojo avizor a todo lo precioso.
    11 Explora las fuentes de los ríos, y saca a luz lo oculto.
    12 Mas la Sabiduría, ¿de dónde viene? ¿cuál es la sede de la
    Inteligencia?
    13 Ignora el hombre su sendero, no se le encuentra en la tierra de los
    vivos.
    14 Dice el Abismo: «No está en mí», y el Mar: «No está conmigo.»
    15 No se puede dar por ella oro fino, ni comprarla a precio de plata,
    16 ni evaluarla con el oro de Ofir, el ágata preciosa o el zafiro.
    17 No la igualan el oro ni el vidrio, ni se puede cambiar por vaso de
    oro puro.
    18 Corales y cristal ni mencionarlos, mejor es pescar Sabiduría que
    perlas.
    19 No la iguala el topacio de Kus, ni con oro puro puede evaluarse.
    20 Mas la Sabiduría, ¿de dónde viene? ¿cuál es la sede de la
    Inteligencia?
    21 Ocúltase a los ojos de todo ser viviente, se hurta a los pájaros del
    cielo.
    22 La Perdición y la Muerte dicen: «De oídas sabemos su renombre.»
    23 Sólo Dios su camino ha distinguido, sólo él conoce su lugar.
    24 (Porque él otea hasta los confines de la tierra, y ve cuanto hay bajo
    los cielos.)
    25 Cuando dio peso al viento y aforó las aguas con un módulo,
    26 cuando a la lluvia impuso ley y un camino a los giros de los
    truenos,
    27 entonces la vio y le puso precio, la estableció y la escudriñó.
    28 Y dijo al hombre: «Mira, el temor del Señor es la Sabiduría, huir
    del mal, la Inteligencia.»
    Job 29
    1 Job continuó pronunciando su discurso y dijo:
    2 ¡Quién me hiciera volver a los meses de antaño, aquellos días en que
    Dios me guardaba,
    3 cuando su lámpara brillaba sobre mi cabeza, y yo a su luz por las
    tinieblas caminaba;
    4 como era yo en los días de mi otoño, cuando vallaba Dios mi tienda,
    5 cuando Sadday estaba aún conmigo, y en torno mío mis muchachos,
    6 cuando mis pies se bañaban en manteca, y regatos de aceite destilaba
    la roca!
    7 Si yo salía a la puerta que domina la ciudad y mi asiento en la plaza
    colocaba,
    8 se retiraban los jóvenes al verme, y los viejos se levantaban y
    quedaban en pie.
    9 Los notables cortaban sus palabras y ponían la mano en su boca.
    10 La voz de los jefes se ahogaba, su lengua se pegaba al paladar.
    11 Oído que lo oía me llamaba feliz, ojo que lo veía se hacía mi
    testigo.
    12 Pues yo libraba al pobre que clamaba, y al huérfano que no tenía
    valedor.
    13 La bendición del moribundo subía hacia mí, el corazón de la viuda
    yo alegraba.
    14 Me había puesto la justicia, y ella me revestía, como manto y
    turbante, mi derecho.
    15 Era yo los ojos del ciego y del cojo los pies.
    16 Era el padre de los pobres, la causa del desconocido examinaba.
    17 Quebraba los colmillos del inicuo, de entre sus dientes arrancaba su
    presa.
    18 Y me decía: «Anciano moriré, como la arena aumentaré mis días.
    19 Mi raíz está franca a las aguas, el rocío se posa de noche en mi
    ramaje.
    20 Mi gloria será siempre nueva en mí, y en mi mano mi arco
    renovará su fuerza.
    21 Me escuchaban ellos con expectación, callaban para oír mi consejo.
    22 Después de hablar yo, no replicaban, y sobre ellos mi palabra caía
    gota a gota.
    23 Me esperaban lo mismo que a la lluvia, abrían su boca como a
    lluvia tardía.
    24 Si yo les sonreía, no querían creerlo, y la luz de mi rostro no
    dejaban perderse.
    25 Les indicaba el camino y me ponía al frente, me asentaba como un
    rey en medio de su tropa, y por doquier les guiaba a mi gusto.
    Job 30
    1 Mas ahora ríense de mí los que son más jóvenes que yo, a cuyos
    padres no juzgaba yo dignos de mezclar con los perros de mi grey.
    2 Aun la fuerza de sus manos, ¿para qué me servía?; había decaído
    todo su vigor,
    3 agotado por el hambre y la penuria. Roían las raíces de la estepa,
    lugar sombrío de ruina y soledad.
    4 Recogían armuelle por los matorrales, eran su pan raíces de retama.
    5 De entre los hombres estaban expulsados, tras ellos se gritaba como
    tras un ladrón.
    6 Moraban en las escarpas de los torrentes, en las grietas del suelo y
    de las rocas.
    7 Entre los matorrales rebuznaban, se apretaban bajo los espinos.
    8 Hijos de abyección, sí, ralea sin nombre, echados a latigazos del
    país.
    9 ¡Y ahora soy yo la copla de ellos, el blanco de sus chismes!
    10 Horrorizados de mí, se quedan a distancia, y sin reparo a la cara me
    escupen.
    11 Porque él ha soltado mi cuerda y me maltrata, ya tiran todo freno
    ante mí.
    12 Una ralea se alza a mi derecha, exploran si me encuentro tranquilo,
    y abren hacia mí sus caminos siniestros.
    13 Mi sendero han destruido, para perderme se ayudan, y nada les
    detiene;
    14 como por ancha brecha irrumpen, se han escurrido bajo los
    escombros.
    15 Los terrores se vuelven contra mí, como el viento mi dignidad es
    arrastrada; como una nube ha pasado mi ventura.
    16 Y ahora en mí se derrama mi alma, me atenazan días de aflicción.
    17 De noche traspasa el mal mis huesos, y no duermen las llagas que
    me roen.
    18 Con violencia agarra él mi vestido, me aferra como el cuello de mi
    túnica.
    19 Me ha tirado en el fango, soy como el polvo y la ceniza.
    20 Grito hacia ti y tú no me respondes, me presento y no me haces
    caso.
    21 Te has vuelto cruel para conmigo, tu mano vigorosa en mí se ceba.
    22 Me llevas a caballo sobre el viento, me zarandeas con la tempestad.
    23 Pues bien sé que a la muerte me conduces, al lugar de cita de todo
    ser viviente.
    24 Y sin embargo, ¿he vuelto yo la mano contra el pobre, cuando en
    su angustia justicia reclamaba?
    25 ¿No he llorado por el que vive en estrechez? ¿no se ha apiadado mi
    alma del mendigo?
    26 Yo esperaba la dicha, y llegó la desgracia, aguardaba la luz, y llegó
    la oscuridad.
    27 Me hierven las entrañas sin descanso, me han alcanzado días de
    aflicción.
    28 Sin haber sol, ando renegrido, me he levantado en la asamblea, sólo
    para gritar.
    29 Me he hecho hermano de chacales y compañero de avestruces.
    30 Mi piel se ha ennegrecido sobre mí, mis huesos se han quemado
    por la fiebre.
    31 ¡Mi cítara sólo ha servido para el duelo, mi flauta para la voz de
    plañidores!
    Job 31
    1 Había hecho yo un pacto con mis ojos, y no miraba a ninguna
    doncella.
    2 Y ¿cuál es el reparto que hace Dios desde arriba, cuál la suerte que
    manda Sadday desde la altura?
    3 ¿No es acaso desgracia para el inicuo, tribulación para los
    malhechores?
    4 ¿No ve él mis caminos, no cuenta todos mis pasos?
    5 ¿He caminado junto a la mentira? ¿he apretado mi paso hacia la
    falsedad?
    6 ¡Péseme él en balanza de justicia, conozca Dios mi integridad!
    7 Si mis pasos del camino se extraviaron, si tras mis ojos fue mi
    corazón, si a mis manos se adhiere alguna mancha,
    8 ¡coma otro lo que yo sembré, y sean arrancados mis retoños!
    9 Si mi corazón fue seducido por mujer, si he fisgado a la puerta de mi
    prójimo,
    10 ¡muela para otro mi mujer, y otros se encorven sobre ella!
    11 Pues sería ello una impudicia, un crimen a justicia sujeto;
    12 sería fuego que devora hasta la Perdición y que consumiría toda mi
    hacienda.
    13 Si he menospreciado el derecho de mi siervo o de mi sierva, en sus
    pleitos conmigo,
    14 ¿qué podré hacer cuando Dios se levante? cuando él investigue,
    ¿qué responderé?
    15 ¿No los hizo él, igual que a mí, en el vientre? ¿no nos formó en el
    seno uno mismo?
    16 Me he negado al deseo de los débiles? ¿dejé desfallecer los ojos de
    la viuda?
    17 ¿Comí solo mi pedazo de pan, sin compartirlo con el huérfano?
    18 ¡Siendo así que desde mi infancia me crió él como un padre, me
    guió desde el seno materno!
    19 ¿He visto a un miserable sin vestido, a algún pobre desnudo,
    20 sin que en lo íntimo de su ser me bendijera, y del vellón de mis
    corderos se haya calentado?
    21 Si he alzado mi mano contra un huérfano, por sentirme respaldado
    en la Puerta,
    22 ¡mi espalda se separe de mi nuca, y mi brazo del hombro se
    desgaje!
    23 Pues el terror de Dios caería sobre mí, y ante su majestad no podría
    tenerme.
    24 ¿He hecho del oro mi confianza, o he dicho al oro fino: «Tú, mi
    seguridad»?
    25 ¿Me he complacido en la abundancia de mis bienes, en que mi
    mano había ganado mucho?
    26 ¿Acaso, al ver el sol cómo brillaba, y la luna que marchaba
    radiante,
    27 mi corazón, en secreto, se dejó seducir para enviarles un beso con
    la mano?
    28 También hubiera sido una falta criminal, por haber renegado del
    Dios de lo alto.
    29 ¿Del infortunio de mi enemigo me alegré, me gocé de que el mal le
    alcanzara?
    30 ¡Yo que no permitía a mi lengua pecar reclamando su vida con una
    maldición!
    31 ¿No decían las gentes de mi tienda: «¿Hay alguien que no se haya
    hartado con su carne?»
    32 El forastero no pernoctaba a la intemperie, tenía abierta mi puerta
    al caminante.
    33 ¿He disimulado mis culpas a los hombres, ocultando en mi seno mi
    pecado,
    34 porque temiera el rumor público, o el desprecio de las gentes me
    asustara, hasta quedar callado sin atreverme a salir mi puerta?
    35 ¡Oh! ¿quién hará que se me escuche? Esta es mi última palabra:
    ¡respóndame Sadday! El libelo que haya escrito mi adversario
    36 pienso llevarlo sobre mis espaldas, ceñírmelo igual que una
    diadema.
    37 Del número de mis pasos voy a rendirle cuentas, como un príncipe
    me llegaré hasta él.
    38 Si mi tierra grita contra mí, y sus surcos lloran con ella,
    39 si he comido sus frutos sin pagarlos y he hecho expirar a sus
    dueños,
    40 ¡en vez de trigo broten en ella espinas, y en lugar de cebada hierba
    hedionda! Fin de las palabras de Job.

  48. onaidirem permalink
    mayo 2, 2012 17:28

    Job 32
    1 Aquellos tres hombres dejaron de replicar a Job, porque se tenía por
    justo.
    2 Entonces montó en cólera Elihú, hijo de Barakel el buzita, de la
    familia de Ram. Su cólera se inflamó contra Job, porque pretendía tener
    razón frente a Dios;
    3 y también contra sus tres amigos, porque no habían hallado ya nada
    que replicar y de esa manera habían dejado mal a Dios.
    4 Mientras hablaban ellos con Job, Elihú se había mantenido a la
    expectativa, porque eran más viejos que él.
    5 Pero cuando vio que en la boca de los tres hombres ya no quedaba
    respuesta, montó en cólera.
    6 Tomó, pues, la palabra Elihú, hijo de Barakel el buzita, y dijo: Soy
    pequeño en edad, y vosotros sois viejos; por eso tenía miedo, me asustaba el
    declararos mi saber.
    7 Me decía yo: «Hablará la edad, los muchos años enseñarán
    sabiduría.»
    8 Pero en verdad, es un soplo en el hombre, es el espíritu de Sadday lo
    que hace inteligente.
    9 No son sabios los que están llenos de años, ni los viejos quienes
    comprenden lo que es justo.
    10 Por eso he dicho: Escuchadme, voy a declarar también yo mi saber.
    11 Hasta ahora vuestras razones esperaba, prestaba oído a vuestros
    argumentos; mientras tratabais de buscar vocablos,
    12 tenía puesta en vosotros mi atención. Y veo que ninguno a Job da
    réplica, nadie de entre vosotros a sus dichos responde.
    13 No digáis, pues: «Hemos hallado la sabiduría; nos instruye Dios,
    no un hombre.»
    14 No hilaré yo palabras como ésas, no le replicaré en vuestros
    términos.
    15 Han quedado vencidos, no han respondido más: les han faltado las
    palabras.
    16 He esperado, pero ya que no hablan, puesto que se han quedado sin
    respuesta,
    17 responderé yo por mi parte, declararé también yo mi saber.
    18 Pues estoy lleno de palabras, me urge un soplo desde dentro.
    19 Es, en mi seno, como vino sin escape, que hace reventar los odres
    nuevos.
    20 Hablaré para desahogarme, abriré los labios y replicaré.
    21 No tomaré el partido de ninguno, a nadie adularé.
    22 Pues yo no sé adular: bien pronto me aventaría mi Hacedor.
    Job 33
    1 Ten a bien, Job, escuchar mis palabras, presta oído a todas mis
    razones.
    2 Ya ves que he abierto mi boca, en mi paladar habla mi lengua.
    3 Mi corazón dará palabras cuerdas, la pura verdad dirán mis labios.
    4 El soplo de Dios me hizo, me animó el aliento de Sadday.
    5 Si eres capaz, replícame, ¡alerta, ponte en guardia ante mí!
    6 Mira, soy como tú, no soy un dios, también yo de arcilla fui
    plasmado.
    7 Por eso mi terror no te ha de espantar, no pesará mi mano sobre ti.
    8 No has hecho más que decir a mis propios oídos, – pues he oído el
    son de tus palabras -:
    9 «Puro soy, sin delito; limpio estoy, no hay culpa en mí.
    10 Pero él inventa contra mí pretextos, y me reputa como su enemigo;
    11 mis pies pone en el cepo, espía todas mis sendas.»
    12 Pues bien, respondo, en esto no tienes razón, porque Dios es más
    grande que el hombre.
    13 ¿Por qué te querellas tú con él porque no responda a todas tus
    palabras?
    14 Habla Dios una vez, y otra vez, sin que se le haga caso.
    15 En sueños, en visión nocturna, cuando un letargo cae sobre los
    hombres, mientras están dormidos en su lecho,
    16 entonces abre él el oído de los hombres, y con sus apariciones les
    espanta,
    17 para apartar al hombre de sus obras y acabar con su orgullo de
    varón,
    18 para librar su alma de la fosa y su vida de pasar el Canal.
    19 También es corregido por el dolor en su camilla, por el temblor
    continuo de sus huesos,
    20 cuando a su vida el alimento asquea y a su alma los manjares
    exquisitos,
    21 cuando su carne desaparece de la vista, y sus huesos, que no se
    veían, aparecen;
    22 cuando su alma a la fosa se aproxima y su vida a la morada de los
    muertos.
    23 Si hay entonces junto a él un Ángel, un Mediador escogido entre
    mil, que declare al hombre su deber,
    24 que de él se apiade y diga: «Líbrale de bajar a la fosa, yo he
    encontrado el rescate de su alma»,
    25 su carne se renueva de vigor juvenil, vuelve a los días de su
    adolescencia.
    26 Invoca a Dios, que le otorga su favor, y va a ver con júbilo su
    rostro Anuncia a los demás su justicia,
    27 canta así entre los hombres: «Yo había pecado y torcido el derecho,
    mas Dios no me ha dado el merecido.
    28 Ha librado mi alma de pasar por la fosa, y mi vida contempla la
    luz.»
    29 He aquí todo lo que hace Dios, dos y tres veces con el hombre,
    30 para recobrar su alma de la fosa, para que sea alumbrado con la luz
    de los vivos.
    31 Atiende, Job, escúchame, guarda silencio, y yo hablaré.
    32 Si tienes algo que decir, replícame, habla, pues yo deseo darte la
    razón.
    33 Si no, escúchame, guarda silencio, y yo te enseñaré sabiduría.
    Job 34
    1 Elihú reanudó su discurso y dijo:
    2 Escuchad, sabios, mis palabras, vosotros los doctos, dadme oídos.
    3 Porque el oído aprecia las palabras, como el paladar gusta los
    manjares.
    4 Decidamos entre nosotros lo que es justo, sepamos juntos lo que es
    bueno.
    5 Pues Job ha dicho: «Yo soy justo, pero Dios me quita mi derecho;
    6 mi juez se muestra cruel para conmigo, mi llaga es incurable,
    aunque no tengo culpa.»
    7 ¿Qué hombre hay como Job, que bebe el sarcasmo como agua,
    8 que anda en compañía de malhechores, y camina con malvados?
    9 Pues él ha dicho: «Nada gana el hombre con buscar el agrado de
    Dios.»
    10 Así pues, escuchadme, como hombres sensatos. Lejos de Dios el
    mal, de Sadday la injusticia;
    11 que la obra del hombre, él se la paga, y según su conducta trata a
    cada uno.
    12 En verdad, Dios no hace el mal, no tuerce el derecho Sadday.
    13 ¿Quién, si no, le confió la tierra, quién le encargó del mundo
    entero?
    14 Si él retirara a sí su espíritu, si hacia sí recogiera su soplo,
    15 a una expiraría toda carne, el hombre al polvo volvería.
    16 Si tienes inteligencia, escucha esto, presta oído al son de mis
    palabras.
    17 ¿Podría gobernar un enemigo del derecho? ¿al Justo poderoso vas a
    condenar?
    18 ¡Aquel que dice a un rey: «¡Inútil!», «¡Malvados!» a los nobles,
    19 que no hace acepción de príncipes, ni prefiere al grande sobre el
    débil, ¡pues todos son obra de sus manos!
    20 Mueren ellos de repente a media noche, perecen los grandes y
    pasan, y él depone a un tirano sin esfuerzo.
    21 Pues sus ojos vigilan los caminos del hombre, todos sus pasos
    observa.
    22 No hay tinieblas ni sombra donde ocultarse los agentes del mal.
    23 No asigna él un plazo al hombre para que a juicio se presente ante
    Dios.
    24 Quebranta a los grandes sin examen, y pone a otros en su sitio.
    25 Es que él conoce sus acciones, de noche los sacude y se les pisa.
    26 Como a criminales los azota, en lugar público los encadena,
    27 porque se apartaron de su seguimiento, y no comprendieron todos
    sus caminos,
    28 hasta hacer llegar a él el gemido del débil y hacerle oír el clamor de
    los humildes.
    29 Mas si él sigue inmóvil, sin que nadie le perturbe, si vela su faz, sin
    que nadie le perciba, es que se apiada de naciones e individuos,
    30 libra al impío del cepo de la angustia,
    31 Cuando éste dice a Dios: «He sido seducido, no volveré a hacer
    mal;
    32 si he pecado instrúyeme, si he cometido injusticia, no reincidiré».
    33 ¿Acaso, según tú, tendría él que castigar, ya que rechazas sus
    decisiones? Como eres tú el que aprecias, y no yo, di todo lo que sepas.
    34 Mas los hombres sensatos me dirán, así como todo sabio que me
    escuche:
    35 «No habla Job cuerdamente, no son sensatas sus palabras.
    36 Que sea Job probado a fondo, por sus respuestas dignas de
    malvados.
    37 Porque a su pecado la rebeldía añade, pone fin al derecho entre
    nosotros, y multiplica contra Dios sus palabras.»
    Job 35
    1 Elihú reanudó su discurso y dijo:
    2 ¿Crees que eso es juicioso, piensas ser más justo que Dios,
    3 cuando dices: «¿Qué te importa a ti, o de qué me sirve a mí no haber
    pecado»?
    4 Yo te daré respuesta, y contigo a tus amigos.
    5 ¡Mira a los cielos y ve, observa cómo las nubes son mas altas que tú!
    6 Si pecas, ¿qué le causas?, si se multiplican tus ofensas, ¿qué le
    haces?
    7 ¿Qué le das, si eres justo, o qué recibe él de tu mano?
    8 A un hombre igual que tú afecta tu maldad, a un hijo de hombre tu
    justicia.
    9 Bajo la carga de la opresión se gime, se grita bajo el brazo de los
    grandes,
    10 mas nadie dice: «¿Dónde está Dios, mi hacedor, el que hace
    resonar los cantares en la noche,
    11 el que nos hace más hábiles que las bestias de la tierra, más sabios
    que los pájaros del cielo?»
    12 Entonces se grita, sin que responda él, a causa del orgullo de los
    malos.
    13 Seguro, la falsedad Dios no la escucha, Sadday no le presta
    atención.
    14 Mucho menos, el decir que no le adviertes, que un proceso está
    ante él y que le esperas;
    15 o también que su cólera no castiga nada, y que ignora la rebelión
    del hombre.
    16 Job, pues, abre en vano su boca, multiplica a lo tonto las palabras.
    Job 36
    1 Prosiguió Elihú y dijo:
    2 Espera un poco, y yo te instruiré, pues todavía hay palabras en favor
    de Dios.
    3 Voy a llevar muy lejos mi saber, y daré la razón a mi Hacedor.
    4 En verdad, no son mentira mis palabras, un maestro en saber está
    contigo.
    5 Dios no rechaza al hombre íntegro,
    6 ni deja vivir al malvado en plena fuerza. Hace justicia a los pobres,
    7 y no quita al justo su derecho. El puso a los reyes en el trono, para
    siempre los asienta, mas se engríen,
    8 y él los amarra con cadenas, y quedan presos en los lazos de la
    angustia.
    9 Entonces les pone su obra al descubierto y sus culpas nacidas del
    orgullo.
    10 A sus oídos pronuncia una advertencia, y manda que se vuelvan de
    la iniquidad.
    11 Si escuchan y son dóciles, acaban sus días en ventura y en delicias
    sus años.
    12 Si no escuchan, pasan el Canal, y expiran por falta de cordura.
    13 Y los obstinados que imponen la cólera y no piden auxilio cuando
    él los encadena,
    14 mueren en plena juventud, y su vida en la edad juvenil.
    15 El salva al pobre por su misma pobreza, por la miseria el oído le
    abre.
    16 También a ti te arrancará de las fauces de la angustia. Antes
    gozabas de abundancia sin límites, la grasa desbordaba de tu mesa.
    17 Mas no hacías justicia de los malos, defraudabas el derecho del
    huérfano.
    18 Procura, pues, que no te seduzca la abundancia, ni el copioso
    soborno te extravíe.
    19 Haz comparecer al rico como al que nada tiene, al débil como al
    poderoso.
    20 No aplastes a aquellos que te son extraños, para encumbrar en su
    puesto a tus parientes.
    21 Guárdate de inclinarte hacia la iniquidad, que por eso te ha probado
    la aflicción.
    22 Mira, Dios es sublime por su fuerza, ¿quién es maestro como él?
    23 ¿Quién le señaló el camino a seguir? ¿quién le diría: «Has hecho
    mal»?
    24 Acuérdate más bien de ensalzar su obra, que han cantado los
    hombres.
    25 Todo hombre la contempla, el hombre la mira desde lejos.
    26 Sí, Dios es grande y no le comprendemos, el número de sus años es
    incalculable.
    27 El atrae las gotas de agua, pulveriza la lluvia en su vapor,
    28 que luego derraman las nubes, la destilan sobre la turba humana.
    29 ¿Quién además comprenderá el despliegue de la nube, los fragores
    de su tienda?
    30 Ved que despliega su niebla por encima cubre las cimas de los
    montes.
    31 Pues por ellas sustenta él a los pueblos, les da alimento en
    abundancia.
    32 En sus manos el rayo levanta y le ordena que alcance su destino.
    33 Su trueno le anuncia, la ira se inflama contra la iniquidad.
    Job 37
    1 Mi corazón también por eso tiembla, y salta fuera de su sitio.
    2 ¡Escuchad, escuchad el fragor de su voz, el bramido que sale de su
    boca!
    3 Hace relampaguear por todo el cielo, su fulgor llega a los extremos
    de la tierra.

  49. onaidirem permalink
    mayo 2, 2012 17:29

    4 Detrás de él una voz ruge: truena él con su soberbia voz, y sus rayos
    no retiene, mientras su voz retumba.
    5 Dios nos da a ver maravillas, grandes cosas hace que no
    comprendemos.
    6 Cuando dice a la nieve: «¡Cae sobre la tierra!», y a los aguaceros:
    «¡Lloved fuerte!»,
    7 la mano de todo hombre retiene bajo sello, para que todos conozcan
    su obra.
    8 Las fieras a sus guaridas huyen y en sus cubiles se cobijan.
    9 Del sur llega el huracán, el frío, de los vientos del norte.
    10 Al soplo de Dios se forma el hielo, se congela la extensión de las
    aguas.
    11 El carga a la nube de un rayo, el nublado esparce su fulgor,
    12 y éste, gira girando, circula conforme a sus designios. Así ejecutan
    sus órdenes en todo sobre la haz de su orbe terráqueo.
    13 Ya como castigo para los pueblos de la tierra, ya como gracia, él
    los envía.
    14 Presta, Job, oído a esto, tente y observa los prodigios de Dios.
    15 ¿Sabes acaso cómo Dios los rige, y cómo su nube hace brillar el
    rayo?
    16 ¿Sabes tú cómo las nubes cuelgan en equilibrio, 7 maravilla de una
    ciencia consumada?
    17 Tú, cuyos vestidos queman cuando está quieta la tierra bajo el
    viento del sur,
    18 ¿puedes extender con él la bóveda del cielo, sólida como espejo de
    metal fundido?
    19 Enséñanos qué le hemos de decir: no discutiremos más, debido a
    las tinieblas.
    20 Si hablo yo, ¿alguien se lo cuenta? ¿es informado de lo que un
    hombre ha dicho?
    21 Ahora ya no se ve la luz, que queda oscurecida por las nubes; pero
    pasa el viento y las despeja,
    22 y una claridad llega del norte: gloria terrible alrededor de Dios,
    23 ¡es Sadday!, no podemos alcanzarle. Grande en fuerza y equidad,
    maestro de justicia, sin oprimir a nadie.
    24 Por eso le temen los hombres: ¡a él la veneración de todos los
    sabios de corazón!
    Job 38
    1 Yahveh respondió a Job desde el seno de la tempestad y dijo:
    2 ¿Quién es éste que empaña el Consejo con razones sin sentido?
    3 Ciñe tus lomos como un bravo: voy a interrogarte, y tú me
    instruirás.
    4 Dónde estabas tú cuando fundaba yo la tierra? Indícalo, si sabes la
    verdad.
    5 ¿Quién fijó sus medidas? ¿lo sabrías? ¿quién tiró el cordel sobre
    ella?
    6 ¿Sobre qué se afirmaron sus bases? ¿quién asentó su piedra angular,
    7 entre el clamor a coro de las estrellas del alba y las aclamaciones de
    todos los Hijos de Dios?
    8 ¿Quién encerró el mar con doble puerta, cuando del seno materno
    salía borbotando;
    9 cuando le puse una nube por vestido y del nubarrón hice sus pañales;
    10 cuando le tracé sus linderos y coloqué puertas y cerrojos?
    11 «¡Llegarás hasta aquí, no más allá – le dije -, aquí se romperá el
    orgullo de tus olas!»
    12 ¿Has mandado, una vez en tu vida, a la mañana, has asignado a la
    aurora su lugar,
    13 para que agarre a la tierra por los bordes y de ella sacuda a los
    malvados?
    14 Ella se trueca en arcilla de sello, se tiñe lo mismo que un vestido.
    15 Se quita entonces su luz a los malvados, y queda roto el brazo que
    se alzaba.
    16 ¿Has penetrado hasta las fuentes del mar? ¿has circulado por el
    fondo del Abismo?
    17 ¿Se te han mostrado las puertas de la Muerte? ¿has visto las puertas
    del país de la Sombra?
    18 ¿Has calculado las anchuras de la tierra? Cuenta, si es que sabes,
    todo esto.
    19 ¿Por dónde se va a la morada de la luz? y las tinieblas, ¿dónde
    tienen su sitio?,
    20 para que puedas llevarlas a su término, guiarlas por los senderos de
    su casa.
    21 Si lo sabes, ¡es que ya habías nacido entonces, y bien larga es la
    cuenta de tus días!
    22 ¿Has llegado a los depósitos de nieve? ¿Has visto las reservas de
    granizo,
    23 que yo guardo para el tiempo de angustia, para el día de batalla y
    de combate?
    24 ¿Por qué camino se reparte la luz, o se despliega el solano por la
    tierra?
    25 ¿Quién abre un canal al aguacero, a los giros de los truenos un
    camino,
    26 para llover sobre tierra sin hombre, sobre el desierto donde no hay
    un alma,
    27 para abrevar a las soledades desoladas y hacer brotar en la estepa
    hierba verde?
    28 ¿Tiene padre la lluvia? ¿quién engendra las gotas de rocío?
    29 ¿De qué seno sale el hielo? ¿quién da a luz la escarcha del cielo,
    30 cuando las aguas se aglutinan como piedra y se congela la
    superficie del abismo?
    31 ¿Puedes tú anudar los lazos de las Pléyades o desatar las cuerdas de
    Orión?
    32 ¿Haces salir la Corona a su tiempo? ¿conduces a la Osa con sus
    crías?
    33 ¿Conoces las leyes de los Cielos? ¿aplicas su fuero en la tierra?
    34 ¿Levantas tu voz hasta las nubes?, la masa de las aguas, ¿te
    obedece?
    35 A tu orden, ¿los relámpagos parten, diciéndote: «Aquí estamos»?
    36 ¿Quién puso en el ibis la sabiduría? ¿quién dio al gallo
    inteligencia?
    37 ¿Quién tiene pericia para contar las nubes? ¿quién inclina los odres
    de los cielos,
    38 cuando se aglutina el polvo en una masa y los terrones se pegan
    entre sí?
    39 ¿Cazas tú acaso la presa a la leona? ¿calmas el hambre de los
    leoncillos,
    40 cuando en sus guaridas están acurrucados, o en los matorrales al
    acecho?
    41 ¿Quién prepara su provisión al cuervo, cuando sus crías gritan
    hacia Dios, cuando se estiran faltos de comida?
    Job 39
    1 ¿Sabes cuándo hacen las rebecas sus crías? ¿has observado el parto
    de las ciervas?
    2 ¿has contado los meses de su gestación? ¿sabes la época de su
    alumbramiento?
    3 Entonces se acurrucan y paren a sus crías, echan fuera su camada.
    4 Y cuando ya sus crías se hacen fuertes y grandes, salen al desierto y
    no vuelven más a ellas.
    5 ¿Quién dejó al onagro en libertad y soltó las amarras del asno
    salvaje?
    6 Yo le he dado la estepa por morada, por mansión la tierra salitrosa.
    7 Se ríe del tumulto de las ciudades, no oye los gritos del arriero;
    8 explora las montañas, pasto suyo, en busca de toda hierba verde.
    9 ¿Querrá acaso servirte el buey salvaje, pasar la noche junto a tu
    pesebre?
    10 ¿Atarás a su cuello la coyunda? ¿rastrillará los surcos tras de ti?
    11 ¿Puedes fiarte de él por su gran fuerza? ¿le confiarás tu menester?
    12 ¿Estás seguro de que vuelva, de que en tu era allegue el grano?
    13 El ala del avestruz, ¿se puede comparar al plumaje de la cigüeña y
    del halcón?
    14 Ella en tierra abandona sus huevos, en el suelo los deja calentarse;
    15 se olvida de que puede aplastarlos algún pie, o cascarlos una fiera
    salvaje.
    16 Dura para sus hijos cual si no fueran suyos, por un afán inútil no se
    inquieta.
    17 Es que Dios la privó de sabiduría, y no le dotó de inteligencia.
    18 Pero en cuanto se alza y se remonta, se ríe del caballo y su jinete.
    19 ¿Das tú al caballo la bravura? ¿revistes su cuello de tremolante
    crin?
    20 ¿Le haces brincar como langosta? ¡Terror infunde su relincho
    altanero!
    21 Piafa de júbilo en el valle, con brío se lanza al encuentro de las
    armas.
    22 Se ríe del miedo y de nada se asusta, no retrocede ante la espada.
    23 Va resonando sobre él la aljaba, la llama de la lanza y el dardo.
    24 Hirviendo de impaciencia la tierra devora, no se contiene cuando
    suena la trompeta.
    25 A cada toque de trompeta dice: «¡Aah!» olfatea de lejos el
    combate, las voces de mando y los clamores.
    26 ¿Acaso por tu acuerdo el halcón emprende el vuelo, despliega sus
    alas hacia el sur?
    27 ¿Por orden tuya se remonta el águila y coloca su nido en las
    alturas?
    28 Pone en la roca su mansión nocturna, su fortaleza en un picacho.
    29 Desde allí acecha a su presa, desde lejos la divisan sus ojos.
    30 Sus crías lamen sangre; donde hay muertos, allí está.
    Job 40
    1 Y Yahveh se dirigió a Job y le dijo:
    2 ¿Cederá el adversario de Sadday? ¿El censor de Dios va a replicar
    aún?
    3 Y Job respondió a Yahveh:
    4 ¡He hablado a la ligera: ¿qué voy a responder? Me taparé la boca
    con mi mano.
    5 Hablé una vez…, no he de repetir; dos veces…, ya no insistiré.
    6 Yahveh respondió a Job desde el seno de la tempestad y dijo:
    7 Ciñe tus lomos como un bravo: voy a preguntarte y tú me instruirás.
    8 ¿De verdad quieres anular mi juicio?, para afirmar tu derecho, ¿me
    vas a condenar?
    9 ¿Tienes un brazo tú como el de Dios? ¿truena tu voz como la suya?
    10 ¡Ea, cíñete de majestad y de grandeza, revístete de gloria y de
    esplendor!
    11 ¡Derrama la explosión de tu cólera, con una mirada humilla al
    arrogante!
    12 ¡Con una mirada abate al orgulloso, aplasta en el sitio a los
    malvados!
    13 ¡Húndelos juntos en el suelo, cierra sus rostros en el calabozo!
    14 ¡Y yo mismo te rendiré homenaje, por la victoria que te da tu
    diestra!
    15 Mira a Behemot, criatura mía, como tú. Se alimenta de hierba
    como el buey.
    16 Mira su fuerza en sus riñones, en los músculos del vientre su vigor.
    17 Atiesa su cola igual que un cedro, los nervios de sus muslos se
    entrelazan.
    18 Tubos de bronce son sus vértebras; sus huesos, como barras de
    hierro.
    19 Es la primera de las obras de Dios: su autor le procuró su espada;
    20 los montes le aportan un tributo, y todas las fieras que retozan en
    ellos.
    21 Bajo los lotos se recuesta, en escondite de cañas y marismas.
    22 Los lotos le recubren con su sombra, los sauces del torrente le
    rodean.
    23 Si el río va bravo, no se inquieta, firme está aunque un Jordán le
    llegue hasta la boca.
    24 ¿Quién, pues, podrá prenderle por los ojos, taladrar su nariz con
    punzones?
    25 Y a Leviatán, ¿le pescarás tú a anzuelo, sujetarás con un cordel su
    lengua?
    26 ¿Harás pasar por su nariz un junco? ¿taladrarás con un gancho su
    quijada?
    27 ¿Te hará por ventura largas súplicas? te hablará con timidez?
    28 ¿Pactará contigo un contrato de ser tu siervo para siempre?
    29 ¿Jugarás con él como con un pájaro, o lo atarás para juguete de tus
    niñas?
    30 ¿traficarán con él los asociados? ¿se le disputarán los mercaderes?
    31 ¿Acribillarás su piel de dardos? ¿clavarás con el arpón su cabeza?
    32 Pon sobre él tu mano: ¡al recordar la lucha no tendrás ganas de
    volver!

  50. onaidirem permalink
    mayo 2, 2012 17:29

    Job 41
    1 ¡Sería vana tu esperanza porque su vista sola aterra!
    2 No hay audaz que lo despierte, ¿y quién podrá resistir ante él?
    3 ¿Quién le hizo frente y quedó salvo? ¡Ninguno bajo la capa de los
    cielos!
    4 Mencionaré también sus miembros, hablaré de su fuerza
    incomparable.
    5 ¿Quién rasgó la delantera de su túnica y penetró en su coraza doble?
    6 ¿Quién abrió las hojas de sus fauces? ¡Reina el terror entre sus
    dientes!
    7 Su dorso son hileras de escudos, que cierra un sello de piedra.
    8 Están apretados uno a otro, y ni un soplo puede pasar entre ellos.
    9 Están pegados entre sí y quedan unidos sin fisura.
    10 Echa luz su estornudo, sus ojos son como los párpados de la
    aurora.
    11 Salen antorchas de sus fauces, chispas de fuego saltan.
    12 De sus narices sale humo, como de un caldero que hierve junto al
    fuego.
    13 Su soplo enciende carbones, una llama sale de su boca.
    14 En su cuello se asienta la fuerza, y ante él cunde el espanto.
    15 Son compactas las papadas de su carne: están pegadas a ella,
    inseparables.
    16 Su corazón es duro como roca, resistente como piedra de molino.
    17 Cuando se yergue, se amedrentan las olas, y las ondas del mar se
    retiran.
    18 Le alcanza la espada sin clavarse, lo mismo la lanza, jabalina o
    dardo.
    19 Para él e hierro es sólo paja, el bronce, madera carcomida.
    20 No le ahuyentan los disparos del arco, cual polvillo le llegan las
    piedras de la honda.
    21 Una paja le parece la maza, se ríe del venablo que silba.
    22 Debajo de él tejas puntiagudas: un trillo que va pasando por el
    lodo.
    23 Hace del abismo una olla borbotante, cambia el mar en pebetero.
    24 Deja tras sí una estela luminosa, el abismo diríase una melena
    blanca.
    25 No hay en la tierra semejante a él, que ha sido hecho intrépido.
    26 Mira a la cara a los más altos, es rey de todos los hijos del orgullo.
    Job 42
    1 Y Job respondió a Yahveh:
    2 Sé que eres todopoderoso: ningún proyecto te es irrealizable.
    3 Era yo el que empañaba el Consejo con razones sin sentido. Sí, he
    hablado de grandezas que no entiendo, de maravillas que me superan y que
    ignoro.
    4 (Escucha, deja que yo hable: voy a interrogarte y tú me instruirás.)
    5 Yo te conocía sólo de oídas, mas ahora te han visto mis ojos.
    6 Por eso me retracto y me arrepiento en el polvo y la ceniza.
    7 Después de hablar a Job de esta manera, Yahveh dijo a Elifaz de
    Temán: «Mi ira se ha encendido contra ti y contra tus dos amigos, porque
    no habéis hablado con verdad de mí, como mi siervo Job.
    8 Así que tomad siete novillos y siete carneros, id donde mi siervo
    Job, y ofreced por vosotros un holocausto. Mi siervo Job intercederá por
    vosotros y, en atención a él, no os castigaré por no haber hablado con
    verdad de mí, como mi siervo Job.»
    9 Elifaz de Temán, Bildad de Sáaj, y Sofar de Naamat fueron a
    cumplir la orden de Yahveh. Y Yahveh atendió a Job.
    10 Después Yahveh restauró la situación de Job, al paso que él
    intercedía en favor de sus amigos; y aumentó Yahveh al doble todos los
    bienes de Job.
    11 Vinieron, pues, donde él todos sus hermanos y todas sus hermanas,
    así como todos sus conocidos de antaño; y mientras celebraban con él un
    banquete en su casa, le compadecieron y le consolaron por todo el
    infortunio que Yahveh había traído sobre él. Y cada uno de ellos le hizo el
    obsequio de un agno de plata y de un anillo de oro.
    12 Yahveh bendijo la nueva situación de Job más aún que la antigua:
    llegó a poseer 14.000 ovejas, 6.000 camellos, mil yuntas de bueyes y mil
    asnas.
    13 Tuvo además siete hijos y tres hijas.
    14 A la primera le puso el nombre de «Paloma», a la segunda el de
    «Canela» y a la tercera el de «Cuerno de afeites».
    15 No había en todo el país mujeres tan bonitas como las hijas de Job.
    Y su padre les dio parte en la herencia entre sus hermanos.
    16 Después de esto, vivió Job todavía 140 años, y vio a sus hijos y a
    los hijos de sus hijos, cuatro generaciones.
    17 Después Job murió anciano y colmado de días.

  51. onaidirem permalink
    mayo 2, 2012 17:31

    HABER TENIDO UN HIJO COMO ALEJANDRO ES TODA UNA BENDICION.

    • mayo 2, 2012 23:33

      En el sentido figurado de la palabra…. te puedo asegurar que es cierto.

  52. mayo 2, 2012 23:34

    Gracias a todos.

  53. mayo 2, 2012 23:36

    Me quedo con los sentimientos.
    Los míos.
    Los vuestros.

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